Tensión por el caso Adorni: sospechas sobre la PSA y filtraciones

Presiones internas y sospechas tras el viaje de la esposa de Adorni

Imagen ilustrativa de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y vuelos

NewsITe

El polémico viaje a Nueva York de Bettina Angeletti, esposa del vocero presidencial Manuel Adorni, reavivó tensiones internas en el oficialismo y colocó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en el centro de las miradas. Mientras el Gobierno intenta minimizar cualquier ruido interno y descarta públicamente conflictos dentro de La Libertad Avanza, en los pasillos oficiales crece la sospecha de una filtración desde áreas de seguridad.

Según fuentes consultadas por distintos despachos oficiales, la hipótesis de que el escándalo haya sido motorizado por el asesor presidencial Santiago Caputo pierde fuerza. Señalan que la relación entre Caputo y Adorni se mantuvo siempre en buenos términos, incluso en momentos de alta tensión política, cuando el consultor chocaba con Martín y Eduardo Menem por el rumbo del Gobierno. En ese contexto, destacan que el vocero buscó mantener un equilibrio interno y evitar rupturas mayores.

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Dentro de La Libertad Avanza subrayan, además, que pese a su fuerte alineamiento con Karina Milei, Adorni intervino en más de una oportunidad para evitar el desembarco, en áreas cercanas a Caputo, de funcionarios ligados al sector de los Menem. Esa actitud, que un integrante del llamado “triángulo de hierro” no olvida, habría consolidado una relación de confianza entre el vocero y el estratega político.

La PSA en la mira por filtraciones y resistencias internas

En este nuevo capítulo de la interna libertaria, la lupa se posa sobre la Policía de Seguridad Aeroportuaria, una fuerza que depende del Ministerio de Seguridad que conduce Alejandra Monteoliva. La PSA tiene acceso a información altamente sensible: registros de pasajeros, videos de cámaras de seguridad y documentación de viajes de funcionarios y figuras públicas.

Desde el oficialismo apuntan a que todavía existirían “residuos kirchneristas” dentro de la estructura de la PSA, con capacidad para manejar y eventualmente filtrar material comprometerdor. Como ejemplos, mencionan el video en el que se vio a Adorni en Punta del Este y, tiempo atrás, las imágenes y datos del viaje al mismo destino del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, poco después de asumir su mandato.

La pregunta que sobrevuela en los despachos libertarios es por qué, a dos años del desembarco de Javier Milei en la Casa Rosada, aún persisten esos supuestos “componentes K” en un área considerada neurálgica para la seguridad y el control de fronteras. Las miradas se dirigen a Monteoliva y, en última instancia, a su jefa política, Patricia Bullrich, quien condujo la cartera de Seguridad durante dos años antes de pasar al Senado.

El rol de Patricia Bullrich y las ambiciones hacia 2027

El silencio público de Bullrich frente al escándalo también alimentó especulaciones. La exministra se limitó a republicar en redes sociales un mensaje de Karina Milei en defensa de Adorni, sin emitir declaraciones propias. En el oficialismo hay quienes sospechan que, desde su banca en el Senado, la actual aliada libertaria habría contribuido a instalar versiones que ubicaban a Caputo detrás de la filtración contra el vocero.

El trasfondo sería la disputa por el futuro mapa de poder en la Ciudad de Buenos Aires. Dentro del espacio gobernante se menciona a Bullrich como una de las figuras mejor posicionadas para competir por la jefatura de Gobierno porteño en 2027, un cargo que muchos daban por descontado para Adorni en caso de consolidarse su figura política. Esa puja de proyección futura complejiza aún más la lectura de los movimientos internos.

Desde el entorno de la senadora descartan esa interpretación y niegan cualquier maniobra contra el vocero presidencial o contra Caputo. Aseguran que Bullrich “tiene luz propia” y que se mueve con una lógica propia, más vinculada a su construcción personal que a las tensiones cotidianas del oficialismo. “Patricia juega para Patricia”, repiten sus allegados, en una frase que resume su peso específico dentro del tablero político y que, a la vez, desnuda las desconfianzas cruzadas en la fuerza violeta.

En medio del caso Adorni, la PSA queda bajo fuerte presión política, mientras el oficialismo intenta blindar a sus principales figuras y ordenar una interna que, lejos de aplacarse, muestra nuevas capas de tensión.

Con el foco puesto en la seguridad aeroportuaria, la depuración de cuadros y el reacomodamiento de liderazgos internos, el caso promete seguir marcando la agenda política en las próximas semanas.

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