Identifican los restos de un joven cordobés desaparecido en la dictadura

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Mario Alberto Nívoli, electricista oriundo de Ucacha y militante de la Juventud Universitaria Peronista, se convirtió en la primera persona identificada entre los doce restos óseos hallados en un predio militar vinculado al ex centro clandestino de detención La Perla, en las afueras de la ciudad de Córdoba.
La confirmación llegó a través de estudios genéticos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en el marco de una causa que lleva adelante el Juzgado Federal N.º 3 de Córdoba, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja. El hallazgo se produjo en la zona conocida como Loma del Torito, parte de la guarnición militar de La Calera, donde funcionó uno de los mayores centros de represión ilegal de la última dictadura cívico-militar.
Nívoli había sido secuestrado el 14 de febrero de 1977 en su vivienda del barrio General Paz, en la capital cordobesa. Tenía 28 años, estudiaba Ingeniería Química en la Universidad del Litoral y su paradero era desconocido desde entonces. Como miles de víctimas del terrorismo de Estado, su familia cargó durante décadas con la incertidumbre sobre su destino.
Su hija, María Soledad Nívoli, relató en declaraciones radiales el impacto de la noticia. Contó que recibió el llamado de su abogado cuando salía de la escuela de su hijo de ocho años. “Lo primero que sentí fue un llanto explosivo”, recordó, al describir una mezcla de alivio y dolor ante la confirmación de la muerte de su padre.
El fin de una desaparición y la continuidad de la búsqueda
María Soledad expresó que la identificación marcó un antes y un después en su vida: “Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido. Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”. Sus palabras evidencian el profundo significado que tienen, para familiares y organismos de derechos humanos, los procesos de identificación que se desarrollan en todo el país.
La hija de Nívoli también envió un mensaje a quienes integraron el aparato represivo: “Quiero decirles a quienes secuestraron y mataron a mi papá que ya no pueden seguir cometiendo ese crimen. Lo siguieron cometiendo durante todos estos años al mantenerlo desaparecido”, señaló, aludiendo a la figura del delito de desaparición forzada, que se considera vigente mientras no se conozca el paradero de la víctima.
Según información de la Justicia Federal, los restos de doce personas desaparecidas durante la dictadura (1976-1983) fueron hallados en 2025 en el sitio Loma del Torito. El comunicado oficial detalló que los análisis forenses, realizados por el EAAF en colaboración con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba, permitieron obtener resultados parciales de identificación genética, de los cuales el de Nívoli es el primero en ser confirmado.
La Perla, símbolo del terrorismo de Estado en Córdoba
El predio donde se hicieron las excavaciones forma parte del circuito represivo conocido como La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención del país. El lugar estuvo bajo el mando del entonces general Luciano Benjamín Menéndez y comenzó a operar en 1976, tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.
Se estima que por La Perla pasaron de manera clandestina alrededor de 2.500 personas, la mayoría de las cuales continúa desaparecida. En ese espacio funcionó un engranaje central del plan sistemático de secuestros, torturas y exterminio aplicado por la dictadura en Córdoba y la región. Los juicios por delitos de lesa humanidad permitieron reconstruir su funcionamiento a partir de los testimonios de sobrevivientes y familiares.
- Más de 2.500 personas fueron retenidas en forma ilegal en La Perla, según estimaciones judiciales.
- Los restos de doce desaparecidos fueron hallados en 2025 en el sector conocido como Loma del Torito.
- Las tareas de identificación están a cargo del EAAF y organismos forenses de Córdoba.
“Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”, expresó María Soledad Nívoli, tras conocer la identificación.
La identificación de Mario Alberto Nívoli se suma a otras confirmaciones realizadas en diversos puntos del país y refuerza el reclamo histórico de memoria, verdad y justicia. Mientras continúan los análisis para determinar la identidad de los demás restos hallados, los organismos de derechos humanos insisten en la importancia de sostener las políticas públicas que permiten avanzar en la investigación de los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.

