La carga aérea en la región creció 3,2% impulsada por mercados medianos

Los mercados emergentes sostienen el crecimiento de la carga aérea

Operaciones de carga aérea en un aeropuerto de América Latina

NewsITe

La logística aérea en América Latina y el Caribe cerró 2025 con un desempeño moderadamente positivo. De acuerdo con un informe sectorial al que tuvo acceso la prensa regional, la región movilizó 4,1 millones de toneladas métricas de carga, lo que significó un crecimiento del 3,2% interanual. Detrás de esta cifra se observa un cambio de protagonismo: fueron los mercados de tamaño medio los que impulsaron el avance, frente a la estabilidad o leves caídas de las principales economías.

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Uno de los casos más destacados es Perú, que se ubicó entre los líderes de la región con un incremento del 15,4% en sus volúmenes de carga aérea durante 2025. Panamá también tuvo un desempeño sobresaliente, con una suba del 14,7%, apoyado en su rol histórico como hub de conexión entre América del Norte, Sudamérica y el Caribe. Estos resultados consolidan el papel de los mercados emergentes como nuevos motores del flujo logístico regional.

En el Cono Sur, Argentina registró un crecimiento del 11,1% en sus principales terminales de carga, en línea con una recuperación gradual del comercio exterior y de sectores como el agroindustrial y el farmacéutico. En Centroamérica, Costa Rica y El Salvador mostraron avances de doble dígito, con aumentos del 10,9% y 10,7% respectivamente, lo que refuerza la tendencia de diversificación de orígenes y destinos dentro del mapa logístico latinoamericano.

Gigantes estables, hubs estratégicos y el rol de Estados Unidos

El comportamiento de las grandes economías de la región fue más moderado. Brasil, uno de los tres pilares tradicionales del mercado, registró una retracción del 1,2% y movilizó 880.930 toneladas métricas. México, por su parte, cerró el año con una leve caída del 0,3%, mientras que Colombia fue la excepción dentro de este grupo, con una mejora del 1,6% y un total de 818.415 toneladas transportadas.

Pese a la desaceleración en algunos actores de peso, la infraestructura de hubs regionales mantuvo un rol clave. Los aeropuertos de São Paulo–Guarulhos (GRU), Bogotá (BOG), Lima (LIM), Ciudad de Panamá–Tocumen (PTY) y Santiago de Chile (SCL) continuaron concentrando la mayor parte del tráfico internacional de sus países, funcionando como verdaderos nodos neurálgicos de la carga aérea en América Latina y el Caribe.

En términos de corredores internacionales, Estados Unidos se consolidó una vez más como el principal socio comercial de la región, al concentrar más de la mitad del volumen de carga aérea, ya sea como origen o destino. La ruta Colombia–Estados Unidos se posicionó como uno de los corredores más relevantes, con un flujo superior a las 500.000 toneladas métricas, impulsada por exportaciones de flores, productos agroindustriales y bienes de alto valor agregado.

El vínculo con Asia también gana protagonismo, especialmente en el caso de México. El tráfico de carga entre México y China aumentó 14,6% interanual, empujado por el crecimiento del comercio electrónico y la demanda de manufacturas de tecnología avanzada. Este reordenamiento de flujos refleja una mayor integración de la región a las cadenas globales de valor.

“El crecimiento de la carga aérea en 2025 fue moderado pero sostenido, con mercados de tamaño medio registrando expansiones porcentuales de doble dígito, mientras los principales mercados mostraron variaciones limitadas. Estos resultados reflejan el potencial logístico de la región y la necesidad de seguir fortaleciendo infraestructura y condiciones que impulsen la competitividad”, señaló Peter Cerdá, CEO de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (ALTA).

De cara a los próximos años, el desafío para América Latina y el Caribe será capitalizar el dinamismo de los mercados emergentes, acompañarlo con más inversión en infraestructura aeroportuaria y regulaciones modernas, y al mismo tiempo reducir la brecha de performance con los grandes jugadores. En un escenario global atravesado por el auge del comercio digital y las cadenas de suministro flexibles, la capacidad de sostener y ampliar estos volúmenes de carga será clave para la competitividad de toda la región.

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