El FMI demora la aprobación de la última revisión al país

El desembolso de US$1.000 millones sigue en suspenso

Sede del Fondo Monetario Internacional en Washington

NewsITe

A un mes de concluida la última misión técnica en Buenos Aires, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aún no elevó al Directorio su informe sobre la revisión del programa que mantiene con la Argentina. La definición es clave: de esa aprobación depende un desembolso estimado en US$1.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central.

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La misión del organismo multilateral finalizó el 12 de febrero, cuando los enviados del Fondo mantuvieron una intensa agenda con el equipo económico del Gobierno. Desde entonces, y pese a la expectativa inicial de una rápida resolución, no se conocieron novedades públicas sobre el avance del expediente dentro de la burocracia del FMI, según el seguimiento realizado por diferentes consultoras y agencias de noticias.

En términos formales, el staff del Fondo debe cerrar el informe técnico de seguimiento del acuerdo y elevarlo al Directorio Ejecutivo, que es el órgano encargado de dar la aprobación política definitiva. Habitualmente, ese trámite no se extiende por tanto tiempo, lo que alimenta las versiones sobre discusiones internas respecto de las condiciones y las metas futuras para el país.

Reservas, metas y diferencias con el Gobierno

El punto más sensible de la negociación es la acumulación de reservas internacionales. El programa vigente estableció objetivos para fortalecer las arcas del Banco Central y, en esa línea, el Gobierno de Javier Milei lanzó a principios de enero un plan de compra de divisas y ajuste fiscal para encaminar el cumplimiento de los compromisos.

Sin embargo, las metas fijadas hacia diciembre de 2025 se encuentran hoy desfasadas respecto de la realidad. De acuerdo con estimaciones preliminares, el desvío en la meta de reservas hacia fines de ese año rondaría los US$9.000 millones, lo que obligaría a conceder una dispensa (waiver) para que el programa no caiga en incumplimiento formal.

En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, viene planteando una modificación estructural del esquema de monitoreo. El acuerdo actual fija metas trimestrales de reservas y resultado fiscal, pero el Palacio de Hacienda propone que esos objetivos pasen a ser anuales, otorgando mayor margen de maniobra a la gestión económica en un contexto de alta volatilidad.

Apoyo político, tensiones técnicas y próximos pasos

En sus últimas apariciones públicas, Caputo reconoció la existencia de diferencias con el organismo en torno a la velocidad y la forma de la acumulación de reservas. Esa discusión sería, según fuentes del mercado, uno de los factores que demoran el envío del informe al Directorio del Fondo.

No obstante, en los despachos oficiales prevalece el optimismo. El Gobierno apuesta al fuerte respaldo político de los Estados Unidos y de otros accionistas clave del FMI a las reformas impulsadas por Milei, lo que reduce las probabilidades de un conflicto abierto con el organismo. En este marco, el retraso es interpretado más como una pulseada técnica que como un cuestionamiento al rumbo general.

Una vez que el staff cierre el reporte y lo remita al Directorio, el organismo deberá convocar a una reunión formal para tratar el caso argentino. De obtenerse la aprobación, el país quedará habilitado a recibir el desembolso de US$1.000 millones, recursos que resultan fundamentales para sostener la estrategia cambiaria y la estabilidad financiera en los próximos meses.

La demora del FMI expone la tensión entre la necesidad de mostrar resultados en la acumulación de reservas y el margen político que el organismo está dispuesto a conceder al nuevo gobierno argentino.

Mientras tanto, el mercado sigue de cerca cada señal procedente de Washington y de Buenos Aires. El desenlace de esta revisión no solo definirá el flujo inmediato de fondos, sino también el clima para futuras negociaciones y la credibilidad del programa económico en marcha.

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