Grossi advierte sobre la capacidad nuclear actual de Irán

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El director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi, volvió a encender las alarmas sobre el programa nuclear de Irán al señalar que el país aún mantiene suficiente uranio enriquecido como para fabricar alrededor de diez bombas atómicas.
En una entrevista concedida a Radio France Internationale (RFI), reproducida por la Agencia Noticias Argentinas, Grossi explicó que la situación nuclear iraní prácticamente no se modificó desde el inicio de la guerra en Gaza y el incremento de las tensiones en Medio Oriente. Según detalló, Teherán sigue disponiendo de un importante stock de uranio enriquecido y de la infraestructura necesaria para avanzar rápidamente en el desarrollo de armamento nuclear en caso de tomar esa decisión política.
“La situación en lo que respecta a los activos nucleares de Irán permanece en el mismo estado en el que estaba antes de la guerra”, remarcó Grossi. De acuerdo con los registros del organismo con sede en Viena, el país persa acumula más de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, un nivel muy cercano al requerido para uso militar, lo que le daría capacidad para producir una decena de armas nucleares si el material se elevara al grado adecuado.
El jefe del OIEA insistió en que, además de las reservas de material fisible, Irán conserva “capacidades tecnológicas e industriales” significativas, tanto en sus plantas de enriquecimiento como en el desarrollo de centrifugadoras avanzadas. Ese combo, sumado a la falta de controles plenos y a la tensión geopolítica de la región, configura un escenario de alta preocupación para la comunidad internacional.
Llamado a retomar el diálogo y recomponer el acuerdo nuclear
Grossi planteó que el conflicto en Medio Oriente no debería eclipsar la cuestión de fondo: la necesidad de encontrar una solución de largo plazo al programa nuclear iraní. Recordó que el tema lleva más de dos décadas en la agenda global, desde las primeras sospechas sobre las actividades atómicas no declaradas de Teherán, pasando por las sanciones internacionales y el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 con las potencias mundiales, del que Estados Unidos se retiró en 2018.
- Más de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 % bajo control de Irán.
- Capacidad potencial para producir unas diez bombas nucleares si se avanza al grado militar.
- Infraestructura tecnológica e industrial que se mantiene activa pese a las presiones diplomáticas.
- Un conflicto regional que complica pero no reemplaza la urgencia del asunto nuclear.
“Más allá del conflicto, que tendrá su propia lógica y que espero llegue a negociaciones, será necesario volver a la mesa de diálogo y encontrar de una vez por todas una solución duradera a esta historia que nos afecta desde hace más de veinte años”, subrayó Grossi.
El titular del OIEA insistió en reactivar los canales diplomáticos para restaurar mecanismos de verificación robustos y previsibles. Su advertencia se suma a la preocupación de varias capitales occidentales que temen que el estancamiento político y el contexto bélico deriven en una nueva carrera nuclear en la región. En ese marco, el rol de los organismos internacionales y la voluntad de las partes de volver a negociar aparecen como claves para evitar una escalada con consecuencias imprevisibles.

