Trump destacó el asilo australiano a jugadoras iraníes

NewsITe
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Australia está otorgando asilo a varias futbolistas de la selección femenina de Irán que se negaron a cantar el himno del régimen islámico durante la Copa Asiática Femenina 2026, disputada en ese país. El gesto, registrado en la previa de un encuentro ante Corea del Sur, fue leído como una clara señal de protesta política en medio de la grave crisis interna que atraviesa la República Islámica.
Según trascendió en medios internacionales y fuentes consultadas por la agencia Noticias Argentinas, el episodio desencadenó duras críticas desde la prensa oficial iraní, donde las jugadoras fueron tildadas de “traidoras”. Esa reacción desató preocupación por posibles represalias en su contra en caso de regresar a Teherán, en un contexto de fuerte presión sobre deportistas y disidentes.
En los días siguientes al partido, al menos cinco integrantes del plantel abandonaron la concentración en Australia y quedaron bajo custodia de la Policía Federal de ese país, mientras se analizaba su situación migratoria. De acuerdo con distintos reportes, las futbolistas habrían escapado de los supervisores enviados por el gobierno iraní y solicitaron protección por temor a sufrir prisión, torturas o incluso la pena de muerte si eran obligadas a volver a su país.
Gestiones diplomáticas y rol de Estados Unidos
Trump relató que mantuvo una comunicación directa con el primer ministro australiano, Anthony Albanese, y aseguró que Canberra se comprometió a brindar refugio a parte de las jugadoras involucradas. El mandatario estadounidense sostuvo que forzarlas a retornar a Irán sería “un grave error humanitario” y dejó abierta la posibilidad de que Washington también ofrezca asilo si fuera necesario.
De acuerdo con sus declaraciones, algunas futbolistas ya se encuentran en lugar seguro bajo protección de las autoridades australianas, mientras continúan los trámites formales de refugio. El caso volvió a instalar en la agenda internacional el debate sobre la responsabilidad de los países anfitriones de competencias deportivas frente a pedidos de protección de atletas perseguidos por motivos políticos o de género.
Protesta contra el régimen y alarma por los derechos humanos
La negativa a entonar el himno nacional fue entendida como un gesto de rechazo al régimen iraní, en un momento marcado por tensiones internas, protestas contra las restricciones a las mujeres y la influencia de los conflictos regionales. Tras ese primer partido, trascendió que las jugadoras recibieron presiones para cantar el himno en encuentros posteriores e incluso amenazas que involucraban a sus familiares.
Organizaciones de derechos humanos y sindicatos de futbolistas expresaron su alarma por la seguridad de las deportistas y reclamaron garantías para que puedan continuar sus carreras sin persecución política. La FIFA, por su parte, sigue el caso de cerca en el marco de sus compromisos formales con la protección de los derechos humanos en el fútbol.
La situación de las jugadoras iraníes expone, una vez más, las limitaciones de las mujeres en Irán y la utilización del deporte como herramienta de control político, al tiempo que reabre el debate sobre el rol de las potencias occidentales en la protección de atletas perseguidos.
El desenlace de las solicitudes de asilo será observado con atención por la comunidad internacional y podría sentar un precedente para futuras decisiones de futbolistas y deportistas iraníes que decidan manifestarse contra el régimen, tanto dentro como fuera de su país.

