Las ventas minoristas de pymes cayeron 5,6% interanual en febrero y acumulan diez meses en baja

Las ventas minoristas de pymes profundizan la racha negativa

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron en febrero una nueva caída interanual del 5,6%, y ya suman diez meses consecutivos en terreno negativo, según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En el acumulado del primer bimestre del año, la merma alcanza el 5,2%, lo que confirma un escenario de contracción sostenida del consumo interno.

El informe detalla que el retroceso de febrero se suma a una serie prolongada de bajas: 4,8% en enero, 5,2% en diciembre, 4,1% en noviembre, 1,4% en octubre, 4,2% en septiembre, 2,6% en agosto, 2% en julio, 0,5% en junio y 2,9% en mayo, mes en el que se cortó una racha previa de cinco meses con variaciones positivas. De esta manera, el comercio pyme enfrenta casi un año completo de deterioro en sus niveles de facturación real.

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En términos desestacionalizados, el Índice de Ventas Minoristas Pymes mostró en febrero una suba del 2,6% frente a enero, alentada por el inicio del ciclo lectivo y las compras vinculadas a la vuelta a clases. Sin embargo, esa mejora puntual no alcanzó para compensar el derrumbe del 4,2% registrado en el primer mes de 2026, por lo que la tendencia general continúa siendo contractiva.

Desde CAME explicaron que el consumo se concentró principalmente en bienes de subsistencia y artículos escolares, como consecuencia de la reasignación del gasto de los hogares. La demanda se mostró muy selectiva, con consumidores que priorizaron ofertas, descuentos y planes de financiamiento para poder sostener sus compras básicas, mientras que los rubros considerados prescindibles quedaron más relegados.

Costos en alza, márgenes presionados y cautela para invertir

El sondeo advierte que los costos operativos —alquileres, tarifas de servicios, logística y salarios— junto con la presión tributaria, continúan recortando la rentabilidad de los comercios de cercanía. Para la entidad empresaria, el contexto confirma una “contracción técnica” del sector, pese al repunte estacional de las ventas hacia fin de mes.

En cuanto a la percepción sobre la situación económica de los negocios, el 52,6% de los propietarios consultados declaró que se mantiene estable en la comparación interanual, seis puntos menos que en enero. Ese corrimiento se trasladó a la franja de quienes observan un deterioro: el 38,8% considera que su comercio está peor que hace un año.

  • El 46,6% de los encuestados proyecta que dentro de un año su situación será similar a la actual.
  • Un 42,9% espera una mejora en el horizonte de doce meses.
  • El 10,5% restante prevé un empeoramiento de las condiciones de su negocio.

Respecto de la inversión, el 57,6% de los comerciantes considera que el escenario no es propicio para realizar desembolsos significativos, mientras que solo un 15,5% lo ve como una oportunidad y un 26,9% se mantiene sin definición. La prioridad, señalan, es conservar capital de trabajo y atravesar el período de retracción con el menor daño posible.

Rubros más afectados y única excepción positiva

El relevamiento por sectores marca que seis de los siete rubros monitoreados cerraron febrero con variaciones negativas en sus ventas. Las caídas más pronunciadas se registraron en:

  • Bazar y decoración: descenso interanual del 14,4%.
  • Perfumería: baja del 10,7%.
  • Alimentos y bebidas: retroceso del 8,7%, un dato sensible por tratarse de consumos básicos.

El único segmento que logró escapar a la tendencia fue Farmacia, que exhibió un leve crecimiento del 0,3% interanual. Para CAME, este desempeño responde a la naturaleza esencial de los productos y a la prioridad que los hogares otorgan a la salud en contextos de ajuste.

“El desafío reside en estabilizar los márgenes frente al incremento de los gastos fijos; la reactivación dependerá de la recomposición de los salarios y de la previsibilidad en los costos”, advirtieron desde CAME al presentar el informe.

Con el consumo aún retraído y un alto nivel de incertidumbre, el comercio pyme se mantiene en una zona de fragilidad. Las expectativas se sostienen en una eventual mejora del poder adquisitivo de los salarios y en la posibilidad de un escenario macroeconómico más estable que permita recuperar, aunque sea gradualmente, el nivel de ventas perdido en los últimos diez meses.

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