Laspina alerta por crisis institucional y reclama consensos

CIPPEC advierte por el desgaste institucional y el desafío productivo

Luciano Laspina analiza la situación institucional y económica de la Argentina

NewsITe

El economista y exdiputado nacional Luciano Laspina, recientemente designado director ejecutivo del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), advirtió sobre una creciente impugnación global de las instituciones que también impacta en la Argentina y condiciona tanto la calidad democrática como el clima de inversiones.

En declaraciones a Splendid AM 990, Laspina describió un contexto internacional marcado por cambios geopolíticos, transformaciones tecnológicas y reconfiguración del comercio mundial, en el que la confianza ciudadana en organismos tradicionales —parlamentos, partidos políticos y universidades— se encuentra en retroceso.

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Según el economista, la Argentina atraviesa una “reconversión productiva brutal” luego de casi dos décadas de una economía cerrada y poco integrada al mundo. Ante este escenario, planteó que el rol de CIPPEC será aportar propuestas de políticas públicas de largo plazo, alejadas de la urgencia coyuntural y enfocadas en cómo será el país dentro de diez o veinte años.

Reforma laboral, empleo y cambios en el mercado de trabajo

Consultado sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, Laspina consideró que se trata de una pieza necesaria para modernizar las reglas del juego, aunque remarcó que no es suficiente para resolver por sí sola el problema del empleo. “La reforma laboral no crea empleo; es el crecimiento lo que crea empleo. Lo que genera es el marco para que ese empleo sea en blanco”, sostuvo.

Recordó que la economía argentina lleva más de una década sin expansión significativa del empleo formal, en un contexto en el que las nuevas tecnologías y las formas flexibles de trabajo obligan a revisar la legislación vigente. En su mirada, la clave pasa por combinar reglas laborales más adecuadas con un sendero de crecimiento sostenido que permita crear puestos de trabajo de calidad.

Erosión institucional y necesidad de acuerdos políticos

Laspina enmarcó el debate argentino dentro de un fenómeno internacional de deterioro de la confianza en las instituciones, que debilita las democracias y vuelve más inestable el clima de negocios. Señaló que la deslegitimación de los poderes públicos y de los espacios de representación política aumenta la incertidumbre y encarece las decisiones de inversión a mediano y largo plazo.

Como ejemplo de un modelo de estabilidad institucional, mencionó el caso de Uruguay, donde —según describió— existe un “código” tácito entre presidentes y expresidentes de distintos partidos para priorizar los acuerdos cuando la situación del país lo exige. Esa práctica, argumentó, explica en parte la continuidad de su democracia y su reputación como plaza confiable.

“Hay una erosión de la reputación de todo lo establecido. Ese proceso debilita a las democracias y complica el clima de inversiones”, advirtió Luciano Laspina.

Cruces con el empresariado y clima para invertir

De acuerdo con lo reconstruido por Noticias Argentinas, Laspina también analizó las tensiones entre el Gobierno de Javier Milei y sectores del empresariado. Sin entrar en una confrontación directa con la Casa Rosada, remarcó que un verdadero impulso inversor requiere un sistema político “relativamente equilibrado”, con consensos estables y reglas previsibles.

Señaló que muchos empresarios todavía se están adaptando al nuevo marco económico, luego de años de fuerte intervención estatal. En ese contexto, describió con crudeza la percepción de parte del sector privado: “El empresariado te dice: pasamos de Disneylandia a Guantánamo sin escalas”. Aun así, remarcó que gran parte de los sobreprecios del pasado estuvieron asociados a altos aranceles, escasez de bienes y distorsiones propias del esquema económico previo.

Un cambio económico complejo y desigual entre sectores

Laspina definió la etapa actual como un combo desafiante para la industria argentina, en el que confluyen la estabilización macroeconómica con política fiscal y monetaria estricta, una mayor apertura comercial, la irrupción de la inteligencia artificial y la fuerte competencia industrial de China. El interrogante central, señaló, es cómo gestionar esta transición sin que el costo social resulte inaceptable.

Al analizar los datos recientes de actividad, indicó que la economía muestra un crecimiento promedio, pero con marcadas asimetrías sectoriales. Los rubros considerados ganadores —energía, minería y bancos— habrían avanzado alrededor de un 18% desde el inicio de la actual gestión, mientras que actividades intensivas en empleo como la construcción, la industria y el comercio registrarían caídas cercanas al 7%.

Para el titular de CIPPEC, esa brecha explica la distancia entre algunas señales macroeconómicas positivas y el malestar extendido en la sociedad. “Esa es la diferencia entre la estadística y lo que siente la gente en el día a día”, sintetizó.

El desafío de transformar las reformas en desarrollo sostenido

De cara al futuro, Laspina planteó que el principal desafío del país es encuadrar las reformas actuales en una estrategia integral de desarrollo, capaz de sostenerse en el tiempo y generar empleo de calidad. Consideró que el equilibrio fiscal, las reformas estructurales y la apertura pueden ser el punto de partida, pero advirtió que deberán complementarse con políticas de inclusión y competitividad que permitan “construir un edificio más grande” sobre esas bases.

En esa línea, insistió en la necesidad de reconstruir mínimos consensos políticos y económicos que den previsibilidad a largo plazo. Para el economista, la articulación entre sistema político, sector privado y sociedad civil será clave para que la actual transición productiva no derive en una nueva etapa de frustración, sino en un sendero de crecimiento más equitativo y estable.

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