Parate en electrodomésticos: aunque se bajen los precios, 4 de cada 10 no pueden pagar las cuotas

Fuerte caída en ventas y alerta por morosidad récord

La baja de precios en electrodomésticos no logra reactivar el consumo y el financiamiento se convirtió en un problema estructural. Según datos oficiales y relevamientos privados, cuatro de cada diez compradores de smart TV, heladeras, lavarropas y otros productos ya no puede sostener el pago de las cuotas, aun cuando los valores promedio cayeron 6,6% en la Ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo con un informe de la consultora Vectorial, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional aumentó 31,5% durante 2025, mientras que el IPC de electrodomésticos en CABA retrocedió 6,6%. Aun así, el contexto de alta inflación previa, salarios rezagados y tasas de interés elevadas generó un cuello de botella en la capacidad de pago de los hogares.

El impacto se refleja en las unidades vendidas: al comparar el último trimestre de 2025 con igual período de 2024, las ventas se derrumbaron 18,6%. Un ejemplo gráfico del ajuste es el de un lavarropas de carga frontal de 6 kilos: de costar cerca de $750.000 el año pasado, hoy ronda los $500.000, pero ni siquiera esa rebaja alcanza para impulsar la demanda.

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Stock inmovilizado y presión sobre fabricantes y cadenas

Los comercios arrastran un importante volumen de electrodomésticos en stock y muchos comenzaron a revisar su estrategia comercial. En paralelo creció la presencia de productos importados, principalmente procedentes de China y Turquía, lo que suma presión a la industria nacional.

Por líneas de productos, los retrocesos en el cuarto trimestre de 2025 frente al mismo lapso del año anterior fueron generalizados: la llamada línea blanca (heladeras, lavarropas, secadoras, lavavajillas, hornos y cocinas) cayó 10,1%; la línea marrón (televisores, equipos de audio y video), 22,1%; la línea gris (informática), 26,8%; y los pequeños electrodomésticos, 25,2%.

En ese contexto, fabricantes como Peabody y Electrolux, junto con grandes cadenas de retail como Frávega, Cetrogar y Megatone, enfrentan serias dificultades de rentabilidad y tensión financiera. El riesgo de cierres o reestructuraciones profundas ya dejó su marca con la reciente salida de una fábrica de heladeras del mercado.

Morosidad: 4 de cada 10 clientes en problemas

El otro dato que enciende luces rojas es la morosidad. En promedio, las cadenas comerciales del sector exhiben actualmente un 41% de clientes con atrasos o incumplimientos en sus planes de financiación, incluso aquellas firmas con décadas de trayectoria.

En Frávega, por ejemplo, la morosidad se triplicó: pasó del 13% en 2024 al 39% a fines de 2025, de acuerdo con cifras del Banco Central. Cetrogar muestra el peor registro entre las cadenas tradicionales, con una tasa cercana al 48%, frente al 17% del año previo. Megatone se ubica en torno del 43%, levemente por encima del promedio del rubro.

Otras firmas exhiben números algo menos dramáticos, aunque igualmente elevados. Carsa cerró el año con una morosidad del 38%, contra el 15% anterior. Naldo Lombardi mostró el porcentaje más bajo del segmento, con un 25%, pero venía de un 5% el año previo, lo que refleja un salto muy marcado en la irregularidad de pagos.

Crédito caro, salarios rezagados y consumo en retroceso

El caso de Coppel ilustra el extremo del problema: la compañía, que no se dedica exclusivamente a la venta de electrodomésticos, registró una morosidad cercana al 70%. El costo financiero total (CFT) de sus préstamos, según información oficial de la firma, ronda el 880% anual, muy por encima del aumento de precios y de cualquier proyección de ingresos de la mayoría de los asalariados.

Incluso las líneas de crédito consideradas más “baratas”, como las destinadas a la compra de muebles, operan con tasas del 250% anual. Con estos niveles de costo del dinero, cualquier desajuste en el presupuesto familiar deriva rápidamente en atrasos, refinanciaciones y, en muchos casos, en el abandono del pago.

Frente a este escenario, los analistas sostienen que el mercado de electrodomésticos atraviesa una etapa de reconfiguración, con más peso de los productos importados, menos volumen de ventas y una mayor selectividad del crédito. El desafío para 2026 será estabilizar el financiamiento, recomponer el poder adquisitivo y evitar que la morosidad termine de asfixiar a cadenas y fabricantes en todo el país.

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