Tomás Aranda, el enganche que ilusiona a todo Boca

El juvenil que cambió la noche en la Bombonera

Tomás Aranda, enganche de Boca Juniors ante Lanús

NewsITe

Con apenas 18 años, Tomás Aranda irrumpió en la Primera de Boca Juniors con una actuación que encendió a la Bombonera y reavivó la ilusión del hincha xeneize. En el triunfo frente a Lanús, el juvenil ingresó para cambiar la historia: pidió la pelota, asumió el rol de conductor y fue clave en la gestación de los goles del equipo.

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Lejos de entrar solo para sumar minutos, Aranda se hizo cargo del partido desde el primer toque. En un Boca que venía mostrando dudas en la creación, el chico surgido de las inferiores aportó velocidad de ideas, pase filtrado y una personalidad poco habitual para su edad. Cada vez que la pelota pasó por sus pies, el ataque ganó claridad y sorpresa.

Hasta su ingreso, el equipo de la Ribera había caído en un circuito repetido: circulación lenta, ataques previsibles por las bandas y escasa profundidad por el centro. Lanús se sentía cómodo cerrando líneas de pase y empujando a Boca hacia afuera. Con Aranda en cancha, cambió el mapa: aparecieron los toques cortos para salir de la presión, las diagonales hacia adentro y la clásica jugada del enganche que recibe entre líneas, gira y da el pase justo.

La joya de las inferiores que pide pista

Dentro del club hace tiempo que se habla de Aranda. Mauricio “Chicho” Serna, referente del Consejo de Fútbol, lo definió como “el mejor jugador de las inferiores”, una frase que suele sonar exagerada pero que, en su caso, empieza a justificarse con rendimiento. Fue capitán de la Séptima campeona, dio el salto a Reserva, firmó su primer contrato profesional en 2024 y consolidó su salto definitivo a la Primera con la camiseta número 10 en la espalda.

De baja estatura (1,64 metro) y físico todavía en desarrollo, Aranda convierte lo que podría ser una desventaja en un recurso a favor: se escurre entre rivales, amaga en espacios reducidos, toca de primera y siempre ofrece una línea de pase. No es el juvenil que necesita un partido “tranquilo” para mostrarse; se siente cómodo en el ida y vuelta intenso y en contextos de presión.

Su aparición también reabre una pregunta recurrente en Boca: ¿cuándo un proyecto deja de ser promesa y pasa a ser realidad? El cuerpo técnico busca llevarlo de a poco para no saltear etapas, pero el fútbol y el contexto del club muchas veces aceleran los tiempos cuando un chico responde en la cancha.

Personalidad de crack y futuro en la Primera

Las comparaciones con Carlos Tevez por características futbolísticas no son precisas, pero sí aparece un punto de contacto en la energía y la personalidad. Aranda transmite esa sensación de futbolista que no se achica, que pide la pelota en los momentos calientes y que se anima a decidir cerca del área rival. Para un hincha acostumbrado a ídolos de fuerte carácter, ese rasgo no pasa desapercibido.

  • Enganche zurdo, creativo y con panorama de juego.
  • Capitán en divisiones inferiores y figura en Reserva.
  • Contrato vigente con Boca hasta diciembre de 2029.
  • Participación directa en las jugadas de gol ante Lanús.

“Si sigue así, no va a tardar en ganarse la titularidad”, anticipó Claudio Úbeda, uno de los integrantes del cuerpo técnico, marcando el camino que puede tomar la carrera del juvenil en el corto plazo.

Mientras en el club analizan cómo administrarle los minutos, la tribuna ya tomó postura: cada intervención de Aranda se celebra como la aparición de un nuevo 10 para la historia de Boca. Si mantiene este nivel, el paso siguiente parece inevitable: más tiempo en cancha, mayor responsabilidad y el desafío de sostener la ilusión que encendió en la Bombonera.

Ante Lanús, Tomás Aranda no solo jugó bien: confirmó que está listo para hacerse cargo de los momentos importantes. Y en Boca, eso vale doble.

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