El nuevo ciclo de Coudet y un 2026 lleno de exigencias

NewsITe
Eduardo “Chacho” Coudet fue presentado como nuevo director técnico de River Plate y dejó en claro, desde el primer minuto, cuál será el tono de su gestión: “No vine a un cumpleaños, hay que ganar campeonatos”. La frase resume el clima que se vive en Núñez tras casi tres años sin vueltas olímpicas, una sequía impensada para un club que se acostumbró a pelear siempre arriba.
El 2026 se presenta como un año bisagra para el “Millonario”. A la presión lógica de un club grande se le suma la necesidad de ordenar un plantel golpeado por los resultados irregulares de las últimas temporadas y por la salida de Marcelo Gallardo, cuya renuncia se produjo luego de una racha de tres derrotas consecutivas en el inicio del Torneo Apertura. Coudet deberá imprimirle rápidamente su sello al equipo, con identidad, intensidad y resultados.
El Torneo Apertura, primer gran examen local
En el plano doméstico, River arrancó el campeonato con el pie izquierdo, pero llega al inicio del ciclo Coudet con una bocanada de aire: la victoria 3-1 frente a Banfield. Ese triunfo le permitió acomodarse en la Zona B, donde ocupa el séptimo puesto con 11 puntos y se mantiene en zona de clasificación a los playoffs. El nuevo cuerpo técnico sabe que el torneo local será el termómetro inmediato del proceso.
La dirigencia espera que el equipo recupere solidez defensiva y poder de fuego en ataque, dos rasgos característicos de los mejores momentos de River en la última década. Además, la pelea por el Apertura será clave para recomponer el vínculo con un hincha acostumbrado a ver a su equipo protagonista y que hoy exige respuestas rápidas.
Copa Argentina: obligación de avanzar y cortar la sequía
Otro frente determinante será la Copa Argentina. En una de las últimas presentaciones de Gallardo, River superó con mucho sufrimiento los 32avos de final, al imponerse 1-0 ante Ciudad de Bolívar gracias a un penal del colombiano Juan Fernando Quintero. Ahora el próximo obstáculo será Aldosivi de Mar del Plata, en una llave donde el margen de error es mínimo.
La última conquista “millonaria” en este certamen data de 2019, por lo que el título se transformó en un objetivo concreto para el nuevo cuerpo técnico. Más allá del prestigio, la Copa Argentina otorga un cupo a las competiciones continentales, un factor clave para un club que se acostumbró a estar en la elite sudamericana.
Copa Sudamericana: castigo deportivo y gran oportunidad
Si bien en Núñez se vive como un retroceso no disputar la Copa Libertadores, la Sudamericana aparece como una doble cara: un castigo por los malos resultados de 2025, que dejaron a River afuera de la principal competencia continental, pero también una chance concreta de volver a levantar un trofeo internacional tras siete años de sequía.
La última participación de River en la Copa Sudamericana fue en 2015, cuando alcanzó las semifinales y cayó ante Huracán. Coudet y su plantel tendrán la misión de transformar ese “consuelo” en un objetivo prioritario, utilizando el torneo para afianzar una idea de juego, dar rodaje a nuevas figuras y recuperar respeto en el ámbito internacional.
Un año para reconstruir la mística ganadora
- Recuperar protagonismo en el Torneo Apertura y llegar a las instancias decisivas.
- Pelear la Copa Argentina como vía rápida a un título y a la clasificación internacional.
- Aprovechar la Copa Sudamericana para volver a levantar un trofeo continental.
“No vine a un cumpleaños, hay que ganar campeonatos”, remarcó Coudet en su presentación, marcando la vara alta que se autoimpone para este nuevo ciclo en River.
Con un calendario cargado y la mochila de la historia reciente, River inicia con Coudet un ciclo donde el margen de error será mínimo. Entre la presión de la tabla, la necesidad de títulos y la expectativa de los hinchas, el 2026 se perfila como un año decisivo para saber si el “Millonario” recupera su mística ganadora o profundiza la sensación de transición eterna.

