Caputo vaticinó un kirchnerismo irrelevante rumbo a 2027

Caputo anticipa un nuevo mapa político para las presidenciales de 2027

Luis Caputo durante su exposición en Córdoba

NewsITe

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a agitar el tablero político al afirmar que el kirchnerismo “va a pasar a ser una fuerza política irrelevante” de cara a las elecciones presidenciales de 2027. El funcionario habló durante el acto por el 49º aniversario de la Fundación Mediterránea, realizado en Córdoba, donde defendió el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei y lanzó fuertes críticas al pasado reciente.

Caputo sostuvo que el escenario electoral dentro de dos años será favorable para el oficialismo y pronosticó que, con un peronismo desligado del kirchnerismo, cualquier candidatura opositora perdería “por entre 30 o 40 puntos” frente al espacio libertario. En ese marco, remarcó que espera un “gran 2026”, con una popularidad presidencial en alza y con la continuidad del programa económico como eje de la gestión.

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Durante su presentación, el titular del Palacio de Hacienda insistió con el concepto de “riesgo kuka” para referirse al temor de los mercados a un eventual regreso del kirchnerismo al poder. Aunque aseguró que, a su juicio, ese riesgo hoy está “en cero”, reconoció que los inversores internacionales todavía contemplan a ese sector como un actor vigente en la escena política argentina, lo que condiciona parte de las decisiones financieras.

Caputo también dedicó un tramo de su exposición a explicar por qué, según su mirada, el riesgo país argentino debería ubicarse por debajo de los 200 puntos básicos. Para respaldar su argumento, enumeró lo que consideró logros de la actual administración, entre ellos el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los resultados electorales a nivel nacional y en la Ciudad de Buenos Aires, la firma de acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, y el paquete de leyes aprobadas en el Congreso.

Críticas al modelo kirchnerista y defensa del programa económico

El ministro apuntó directamente contra lo que definió como “modelo industrialista” del kirchnerismo, al que calificó de “prevendario” y “de alguna manera corrupto”. En la misma línea, lo tildó de inmoral, injusto, regresivo e ineficiente, al contraponerlo con el esquema de apertura y competencia que impulsa la actual gestión libertaria.

Respecto del programa económico en marcha, Caputo volvió a ubicar al equilibrio fiscal como el “corazón” del modelo. Aseguró que el Gobierno mantendrá la disciplina en las cuentas públicas como condición para reducir impuestos, desregular la economía y fomentar la competencia. Según su visión, esa combinación debería permitir que más argentinos accedan a bienes y servicios de mejor calidad a precios más bajos, impulsando la inversión privada.

El funcionario profundizó además en la agenda de reformas estructurales, en particular la laboral. Destacó la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las modificaciones orientadas a reducir la llamada “industria del juicio” y los cambios en el régimen de empleo. Planteó que bajar el costo laboral formal es clave para combatir la informalidad, que hoy afecta a cerca de la mitad de los trabajadores.

Mercado de capitales, crédito y política cambiaria

Caputo volvió a subrayar la importancia de desarrollar el mercado de capitales doméstico y expandir el crédito como condición para el crecimiento sostenido. Advirtió que la Argentina, históricamente dependiente del financiamiento externo, debe revertir esa dinámica y construir fuentes internas de ahorro e inversión que le den previsibilidad a la economía real.

  • Reafirmó que “es muy difícil crecer sin crédito” y que el sistema financiero debe acompañar al sector productivo.
  • Sostuvo que la acumulación de reservas del Banco Central se hará “de manera inteligente”, teniendo en cuenta la profundidad del mercado cambiario y la mayor demanda de dinero.

“El modelo del que venimos es inmoral, injusto, regresivo e ineficiente”, sentenció Caputo, al marcar distancia del kirchnerismo y ratificar que el equilibrio fiscal es la base del rumbo económico actual.

Con ese diagnóstico, el ministro cerró su exposición ante la Fundación Mediterránea ratificando que el objetivo oficial es consolidar un esquema económico que, según su planteo, apueste a la estabilidad macro, al crédito local y a un marco regulatorio más simple para atraer inversiones y sostener el crecimiento en los próximos años.

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