El Gobierno acelera pactos en el Congreso y ordena silencio interno

El oficialismo consolida apoyos en el Senado tras leyes clave

NewsITe

Tras la aprobación en el Senado de la reforma laboral y del nuevo Régimen Penal Juvenil, con 44 y 42 votos afirmativos respectivamente, el Gobierno nacional se lanzó a una nueva etapa de negociaciones políticas para garantizar mayorías estables en el Congreso. En la Casa Rosada interpretan esos resultados como un punto de inflexión para la agenda de Javier Milei, pero también como una señal de que será imprescindible profundizar los acuerdos con gobernadores y bloques aliados.

Los principales operadores parlamentarios de La Libertad Avanza (LLA) ya están en movimiento. Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y Eduardo “Lule” Menem, subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia, se encargan de aceitar el vínculo con los mandatarios provinciales. Lo hacen con bajo perfil, sin fotos ni declaraciones altisonantes, pero con un trabajo de gestión cotidiano que, según describen en el oficialismo, resulta clave para sostener la gobernabilidad.

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En paralelo, el ministro del Interior, Diego Santilli, se prepara para una nueva ronda de contactos con las provincias. En el Gobierno señalan que las dos giras federales que ya realizó para dialogar cara a cara con los gobernadores fueron determinantes para destrabar el Presupuesto 2026 —primer presupuesto propio de Milei— y para avanzar con proyectos sensibles, entre ellos la reforma laboral aprobada en período de sesiones extraordinarias.

Negociaciones reservadas y disputa por el protagonismo

La estrategia oficial combina la búsqueda de consensos con una fuerte premisa interna: evitar que las figuras de LLA “levanten demasiado el perfil”. En Balcarce 50 se instaló la idea de que cualquier dirigente que sobresalga por encima del Presidente y de su círculo más cercano puede atravesar momentos incómodos. El caso de Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario, se volvió ejemplo de ese límite no escrito.

De acuerdo con fuentes libertarias, el creciente protagonismo de Bullrich, sumado a su intento por mostrarse como la artífice de los éxitos legislativos del oficialismo, encendió alertas en el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Dentro de LLA temen que la puja por el crédito político profundice recelos internos en un contexto en el que el Gobierno necesita exhibir cohesión para sostener sus acuerdos externos.

En este tablero también aparece el asesor presidencial Santiago Caputo, uno de los hombres de mayor confianza de Milei. Caputo opera en silencio: escucha a gobernadores, sindicalistas y legisladores opositores, y participa en la redacción fina de los proyectos libertarios. En la CGT tomaron nota de ese rol cuando intentaron negociar la permanencia de las cuotas solidarias, con límites temporales y porcentuales, y la revisión del artículo que reducía contribuciones patronales a las obras sociales, sin éxito pleno.

Mientras el oficialismo busca afianzar los acuerdos logrados y abrir nuevos canales de diálogo, la consigna es clara: fortalecer el andamiaje legislativo sin sobreactuar triunfos y manteniendo baja exposición pública. El objetivo inmediato es ordenar la agenda parlamentaria desde mediados de marzo y llegar al próximo tramo del año con un esquema de mayorías más previsible que le permita al Gobierno avanzar con el resto de su paquete de reformas.

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