Día de la Vida Silvestre: alertan por plantas medicinales

Día Mundial de la Vida Silvestre: foco en las plantas medicinales

Plantas medicinales y aromáticas en la naturaleza

NewsITe

Este 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha impulsada por la Asamblea General de la ONU para reconocer el valor de la fauna y la flora silvestres y su aporte esencial a la vida en el planeta. La efeméride recuerda la firma, en 1973, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), tratado clave para frenar el tráfico y la explotación indiscriminada de especies.

Lejos de ser una celebración simbólica, la jornada busca llamar la atención sobre la dependencia cotidiana que la humanidad mantiene con la biodiversidad: de ella provienen alimentos, combustibles, materiales de construcción, fibras textiles y, de manera central, buena parte de los medicamentos que se utilizan en todo el mundo, tanto en la medicina tradicional como en la industria farmacéutica moderna.

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En la actualidad, Naciones Unidas advierte que la degradación de los ecosistemas, la pérdida de hábitats, el avance del cambio climático y el comercio no regulado presionan con fuerza sobre miles de especies. Frente a ese escenario, expertos y organizaciones ambientales insisten en la necesidad de promover un uso sostenible de los recursos naturales y reforzar las políticas de conservación, especialmente en regiones ricas en biodiversidad como América Latina.

Plantas medicinales y aromáticas: eje de la edición 2024

El lema elegido para esta edición del Día Mundial de la Vida Silvestre es “Plantas medicinales y aromáticas: conservar la salud, el patrimonio natural y los medios de subsistencia”. El objetivo es visibilizar el rol insustituible que tienen estas especies en la salud humana, las tradiciones culturales de numerosos pueblos y las economías locales, en particular en zonas rurales.

Se estima que alrededor de 50.000 especies silvestres de animales y plantas satisfacen las necesidades básicas de millones de personas. Dentro de ese universo, un conjunto clave está conformado por plantas usadas con fines medicinales y aromáticos, base de remedios caseros, infusiones, ungüentos y productos de mayor complejidad que luego son industrializados.

Sin embargo, organismos internacionales alertan que cerca del 9% de las plantas utilizadas con estos fines se encuentran en riesgo de extinción. Las causas principales son la sobreexplotación –cuando la extracción supera la capacidad de regeneración natural–, la pérdida y fragmentación de hábitats, el avance del cambio climático y el comercio ilegal o sin controles suficientes.

Dependencia global y desafíos para la conservación

La vinculación entre comunidades y plantas silvestres es especialmente intensa en países en desarrollo, donde entre el 70% y el 95% de la población depende de la medicina tradicional para la atención primaria de la salud. En muchas regiones, las hierbas medicinales constituyen la primera y, en ocasiones, la única respuesta frente a enfermedades comunes.

Los datos también muestran que 1 de cada 5 personas en el mundo depende de plantas silvestres, algas y hongos para su alimentación y sus ingresos. Esto incluye tanto a recolectores y pequeños productores como a familias que complementan su dieta con especies nativas. En términos económicos, estas actividades son una fuente relevante de empleo e ingresos para comunidades rurales y pueblos originarios.

Especialistas señalan que la conservación de la vida silvestre no sólo es una cuestión ambiental, sino también sanitaria y social. Proteger las plantas medicinales y aromáticas implica, al mismo tiempo, resguardar saberes ancestrales, garantizar el acceso a tratamientos basados en la naturaleza y sostener actividades productivas que dependen de estos recursos.

Claves para un futuro sostenible

  • Promover planes de manejo sostenible de especies silvestres, con cupos de extracción y monitoreo científico.
  • Fortalecer el control del comercio internacional de plantas amenazadas a través de la CITES y acuerdos regionales.
  • Reconocer y proteger los conocimientos tradicionales de comunidades locales y pueblos originarios.
  • Impulsar la restauración de hábitats degradados y la creación de áreas protegidas.

“La vida silvestre es un pilar de salud, bienestar y desarrollo para millones de personas. Su conservación es una responsabilidad compartida entre gobiernos, comunidades y ciudadanía”, destacan desde Naciones Unidas.

En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, distintas organizaciones llaman a reforzar los compromisos ambientales y a revisar los hábitos de consumo. El uso responsable de productos naturales, la elección de proveedores certificados y el apoyo a iniciativas de conservación aparecen como acciones concretas para contribuir a que plantas, animales y ecosistemas puedan seguir brindando sus beneficios a las próximas generaciones.

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