Gobiernos de la región alzan la voz contra la ofensiva en Medio Oriente

NewsITe
Diversos gobiernos latinoamericanos repudiaron la reciente operación militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel en territorio iraní y reclamaron que la crisis se encauce a través de los mecanismos de diálogo de Naciones Unidas. Las cancillerías de Venezuela, Cuba, Colombia, Brasil, Chile, Perú y México difundieron en las últimas horas comunicados en los que expresan su preocupación por el impacto sobre la población civil y el riesgo de una escalada regional.
En Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro fue uno de los primeros en sentar posición. Mediante un comunicado firmado por el canciller Yván Gil, Venezuela lamentó que, en un contexto donde había gestiones diplomáticas en curso, se haya optado por la vía militar contra la República Islámica de Irán. La administración venezolana advirtió que la ofensiva coloca a la región y al mundo en un escenario de “gravedad e inestabilidad” y subrayó su compromiso con la solución pacífica de las controversias.
El texto difundido por la cancillería venezolana alertó además sobre los reportes de ataques contra instalaciones civiles dentro de Irán, con víctimas mortales entre la población, incluidas niñas de una escuela primaria. Frente a este panorama, Caracas llamó a la comunidad internacional y a los Estados involucrados a retomar cuanto antes las negociaciones para evitar una ampliación del conflicto.
Llamados urgentes al Consejo de Seguridad de la ONU
En Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel utilizó la red social X para calificar los ataques de Estados Unidos e Israel como una “flagrante violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas”, por quebrantar la soberanía y la integridad territorial de Irán. El mandatario consideró que la ofensiva arruina, por segunda vez, los esfuerzos diplomáticos en el frente nuclear y pone en riesgo la paz y la seguridad regional e internacional.
La Cancillería cubana reclamó en la misma línea que el Consejo de Seguridad de la ONU asuma su “responsabilidad primordial” de mantener la paz y la seguridad, mientras que pidió a la Asamblea General promover acciones concretas para restaurar la estabilidad “con la urgencia y determinación que exige el momento”.
Desde Bogotá, el gobierno de Gustavo Petro condenó de manera categórica el uso de la fuerza en Oriente Medio y pidió la protección inmediata de la población civil. En un comunicado, la Cancillería colombiana exhortó a la comunidad internacional a actuar con rapidez para frenar la escalada y llamó al Consejo de Seguridad a cumplir con su mandato de preservación de la paz. Petro, por su parte, reclamó que la ONU se reúna de inmediato y declaró que “es la hora de la paz mundial”.
Brasil, Chile, Perú y México piden moderación y respeto al derecho internacional
La posición de Colombia fue acompañada por otros gobiernos de la región. Brasil manifestó su “grave preocupación” por los ataques y pidió a todas las partes respetar el derecho internacional, ejercer la máxima moderación y garantizar la protección de los civiles y de la infraestructura no militar. Chile, en tanto, advirtió que la escalada se produce en un contexto regional ya altamente tensionado y puede tener efectos profundos sobre la estabilidad de Medio Oriente y la seguridad internacional.
La Cancillería chilena condenó los ataques contra Irán y también cuestionó la respuesta de Teherán contra Israel y países del Golfo, al tiempo que renovó su compromiso con la no proliferación nuclear. En Perú, el gobierno de José María Balcázar instó a evitar acciones que agraven la crisis y llamó a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos como única vía sostenible para restablecer la paz.
México, por su parte, expresó “profunda preocupación” ante los acontecimientos y exhortó a todas las partes a evitar una escalada mayor. El pronunciamiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana se sumó así al coro regional que demanda contención y negociaciones bajo el paraguas de Naciones Unidas.
Alta cifra de víctimas y temor a una mayor escalada
La operación militar, lanzada en la madrugada del sábado por Estados Unidos e Israel, tuvo como blanco instalaciones en territorio iraní. De acuerdo con medios estatales de Teherán, los ataques causaron graves daños en infraestructura política y militar y habrían provocado la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, junto a otras altas autoridades. La información, de enorme impacto geopolítico, aún es seguida con cautela por la comunidad internacional a la espera de confirmaciones oficiales.
La Sociedad de la Media Luna Roja de Irán informó que al menos 201 personas murieron y otras 747 resultaron heridas en los bombardeos. Como represalia, Irán lanzó contraataques contra objetivos estadounidenses en Bahréin, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, lo que elevó aún más la tensión en una región marcada por conflictos persistentes y disputas de larga data.
- Condena regional al uso de la fuerza y a la violación de la soberanía iraní.
- Reclamo para que el Consejo de Seguridad de la ONU actúe con urgencia.
- Llamado a proteger a la población civil y a evitar una escalada bélica.
- Preocupación por el impacto en la estabilidad de Medio Oriente y del sistema internacional.
“Es la hora de la paz mundial”, reclamó el presidente colombiano Gustavo Petro, al pedir una reunión urgente de Naciones Unidas para frenar la escalada en Medio Oriente.
Mientras las cancillerías latinoamericanas insisten en el llamado al diálogo y al respeto del derecho internacional, el foco global se mantiene puesto en las decisiones que adopte el Consejo de Seguridad de la ONU y en la capacidad de los actores involucrados para contener una crisis que, de profundizarse, podría tener consecuencias imprevisibles para la seguridad internacional.

