Grossi analizó el impacto nuclear tras la muerte de Khamenei

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El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, evaluó las consecuencias políticas y nucleares de la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, en el marco de los recientes ataques militares atribuidos a Estados Unidos e Israel. En declaraciones radiales, el funcionario dejó una advertencia clara para los gobiernos que persiguen capacidades atómicas con fines bélicos: “La lección final es que hay que jugar dentro del reglamento”.
Grossi sostuvo que, mirando la historia reciente, ningún dirigente que haya coqueteado abiertamente con la posibilidad de desarrollar armas nucleares se mantiene hoy en el poder. En ese sentido recordó los casos de Saddam Hussein en Irak, Muamar Gadafi en Libia y Bashar al-Assad en Siria, a quienes calificó como ejemplos “históricos, tristes y lamentables” de líderes que buscaron o fueron acusados de buscar ese tipo de armamento. “Hoy hay dos muertos y uno que no se sabe dónde está”, graficó, aludiendo al destino de esos mandatarios.
Respecto del escenario interno en Irán tras la muerte de Khamenei, el titular del OIEA consideró que no se observa un cambio de régimen inminente, aunque sí un cuadro de fuerte debilitamiento institucional. Mencionó como factores determinantes la delicada situación económica del país, la presión militar externa y un clima de tensión que, según remarcó, está lejos de haber concluido. “No olvidemos que esto es una campaña que recién ha comenzado”, advirtió.
Grossi también analizó el futuro del programa nuclear iraní. Señaló que, desde el punto de vista técnico, el país ya no volverá a ser lo que era antes de la escalada bélica, dado el daño severo que habrían sufrido las instalaciones dedicadas a la producción y conversión de uranio. Describió como “inmenso” el deterioro de esa infraestructura estratégica —clave para cualquier intento de avanzar hacia un arma nuclear— y puso en duda que pueda ser reconstruida en el corto plazo.
Presiones internacionales y dudas sobre el programa iraní
El diplomático argentino explicó que, durante años, tanto Estados Unidos como Israel mantuvieron sospechas crecientes sobre la eventual fabricación de armas nucleares por parte del régimen iraní. Según relató, uno de los principales puntos de fricción fue la acumulación de material nuclear cuyo uso pacífico no lograba justificarse plenamente en las instancias de negociación internacionales. Cuando las tratativas diplomáticas se estancaron, la opción militar cobró fuerza hasta concretarse en la actual ofensiva.
- Daño profundo a las instalaciones nucleares iraníes, difícilmente reversibles en el corto plazo.
- Desconfianza persistente de Estados Unidos e Israel sobre los verdaderos fines del programa atómico.
- Un régimen políticamente debilitado, presionado por la crisis económica y el frente externo.
- Advertencia de Grossi: los países que desafían las normas nucleares terminan aislados o fuera del poder.
“La lección final es que hay que jugar dentro del reglamento”, subrayó Rafael Grossi, al marcar que los intentos de avanzar hacia un arma nuclear sin controles internacionales terminan en consecuencias políticas y militares graves.
Desde su rol de mediador, Grossi dijo aspirar a que “se acallen las armas lo antes posible” y que la comunidad internacional pueda retomar una vía de diálogo con Teherán. Sin embargo, admitió que el contexto actual hace difícil imaginar una pronta vuelta a la mesa de negociaciones. En paralelo, insistió en que el sistema de control nuclear global sigue siendo la herramienta central para evitar que crisis como la de Irán deriven en una carrera armamentística sin retorno.

