Caputo defendió la estrategia económica del Gobierno

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El ministro de Economía, Luis Caputo, trazó un panorama optimista sobre el futuro del dólar y la inflación, al ratificar la actual estrategia cambiaria del Gobierno y anticipar que el índice de precios de febrero se ubicará por debajo del 2,9% registrado en enero. El funcionario remarcó que el programa económico seguirá apoyado en el equilibrio fiscal, la acumulación de reservas y un manejo prudente del tipo de cambio.
Caputo confirmó que el Banco Central continuará comprando dólares en el mercado siempre que esa intervención no ponga en riesgo la estabilidad del tipo de cambio. En ese sentido, defendió el esquema de bandas cambiarias y explicó que la meta oficial es reducir la volatilidad sin fijar un piso explícito para la cotización. “Nadie quiere ver un dólar a $1.100, pero no le podemos poner piso”, sostuvo, al subrayar que el régimen de flotación administrada seguirá vigente.
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Según el titular del Palacio de Hacienda, el país está comprando entre cinco y seis veces más reservas que lo comprometido con el Fondo Monetario Internacional, lo que le permite al Gobierno ganar margen frente a eventuales turbulencias externas. El ministro insistió en que la acumulación de divisas se hará “de manera inteligente”, tomando en cuenta la demanda de dinero y la profundidad del mercado cambiario local.
Inflación, cepo y clima de inversión
En materia inflacionaria, Caputo afirmó que la combinación de disciplina fiscal y estabilización de la tasa de interés será clave para consolidar la desaceleración de los precios. Estimó que el índice de febrero mostrará una baja respecto del mes previo y reiteró la meta oficial: si se mantiene el rumbo, la inflación “puede empezar con cero en agosto”, en línea con lo prometido por el presidente Javier Milei, aunque admitió que podría demorarse “algún mes”.
El funcionario aseguró además que el cepo cambiario está “levantado en un 90%” y justificó la decisión de mantener restricciones parciales para evitar retrocesos. “Hicimos demasiado esfuerzo para cambiar cosas y no va a cambiar nada si salimos totalmente dentro de un mes, cuatro o cinco”, explicó, al tiempo que pidió paciencia a los actores del mercado.
Caputo envió también un mensaje directo al sector privado al instar a los empresarios a animarse a invertir. Señaló que, a su juicio, el “riesgo kuka” ya no existe porque “el kirchnerismo no va a volver” y calculó que hay alrededor de US$170.000 millones atesorados fuera del circuito financiero que podrían destinarse a crédito productivo dentro del país.
Reforma laboral, deuda y contexto internacional
En el plano interno, el ministro defendió la aprobación de la reforma laboral y de la denominada Ley de Inocuidad Fiscal, a las que presentó como herramientas para formalizar el empleo y fortalecer el financiamiento en el mercado local. En materia tributaria, aclaró que el Poder Ejecutivo no enviará una reforma integral en el corto plazo, sino que avanzará de forma gradual en la reducción de impuestos a medida que se consolide el superávit fiscal.
Caputo también se refirió a la situación de la deuda y descartó un canje de los bonos con vencimiento en 2029 y 2030, emitidos durante la gestión de Martín Guzmán. Explicó que, con una participación estimada del 60%, el ahorro en términos de flujos habría sido de apenas US$1.000 millones, cifra que consideró insuficiente para justificar una operación de esa magnitud.
Respecto del escenario internacional, el ministro advirtió que la crisis en Medio Oriente constituye “un shock externo fuerte” que está afectando la apertura de los mercados y podría tener consecuencias sobre la economía global. En ese marco, valoró la decisión del presidente Milei de alinearse “del lado adecuado” y resaltó que, frente a este tipo de episodios, el mejor escudo para la Argentina es “tener los fundamentals en orden”.
“Nuestro objetivo es seguir acumulando reservas y sostener la estabilidad de precios, porque sin estabilidad no hay inversión ni crecimiento sostenible”, resumió Caputo al trazar su pronóstico sobre el dólar y la inflación.
Con estas definiciones, el equipo económico busca reforzar la señal de continuidad del programa y transmitir al mercado la idea de que no habrá cambios bruscos en la política cambiaria ni fiscal, mientras se esperan los próximos datos oficiales de inflación.

