Operativo político para sostener a Tapia y aislar a Toviggino

NewsITe
Un episodio que pareció, en un primer momento, un simple error logístico con un avión privado terminó exponiendo una trama de poder que involucra a la Casa Rosada, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y la cúpula de la FIFA. El vuelo que trajo de regreso al país al gendarme Nahuel Gallo, y que salpicó a Claudio “Chiqui” Tapia, no habría sido un caso aislado sino parte de una estrategia cuidadosamente diseñada.
Según fuentes de altísimo nivel consultadas por Noticias Argentinas, existe una hoja de ruta acordada en estricto hermetismo entre el entorno del presidente Javier Milei y la conducción de la AFA. El objetivo principal: preservar, al menos por ahora, la figura de Tapia y concentrar el impacto político y judicial sobre el tesorero de la entidad, Pablo Toviggino.
El denominado “factor Karina” aparece como pieza central en este armado. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, habría tejido un vínculo directo con Tapia desde los tiempos en que se anunció la candidatura conjunta de Argentina para el Mundial 2030. En aquel acto, el presidente de la AFA le obsequió una camiseta con su nombre y el número 2030, gesto que funcionó como puntapié de una relación política cada vez más fluida.
En los meses siguientes, Tapia se dedicó a construir puentes con el núcleo duro libertario. De acuerdo con las versiones que circulan en despachos oficiales, desde el entorno de “La Jefa” habrían puesto condiciones claras: tomar distancia del gobernador bonaerense Axel Kicillof y, sobre todo, aislar a Pablo Toviggino, hasta hace poco su mano derecha y uno de los hombres más influyentes en el edificio de Viamonte.
El pedido de Infantino y el rol de la FIFA en la crisis
La trama doméstica sumó un actor internacional de peso. Durante la reciente gira de Javier Milei por Estados Unidos, en el marco del Consejo de Paz impulsado por Donald Trump, se produjo un encuentro reservado con Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Allí, según reconstruyen las fuentes, el dirigente suizo habría pedido una “tregua estratégica” para evitar que el escándalo judicial alrededor de la AFA termine afectando a la Selección Argentina en la antesala de la próxima Copa del Mundo.
El mensaje fue concreto: sostener a Tapia en la presidencia al menos hasta junio, de modo que la tormenta judicial y mediática se concentre en otros actores y no altere la estabilidad del proyecto deportivo liderado por Lionel Scaloni. De ese modo, la conducción del fútbol argentino quedaría en pie de manera transitoria, mientras se intenta reordenar el tablero político y jurídico que rodea a la entidad.
- Tapia busca una salida institucional que preserve su imagen y su cargo.
- Toviggino enfrenta una creciente vulnerabilidad ante el avance de las causas judiciales.
- La Casa Rosada apuesta a que el peso de las investigaciones recaiga sobre el tesorero.
En Balcarce 50, la consigna sería clara: permitir que la Justicia avance sobre Toviggino para mostrar una depuración de la estructura, mientras se mantiene un “status quo” provisorio con Tapia, amparado por el pedido de Infantino. En este contexto, la otrora sólida alianza entre ambos dirigentes luce hoy resquebrajada, con estrategias de defensa opuestas y desconfianzas crecientes.
Un poder en reconfiguración dentro de la AFA
El pacto de no agresión que hoy sostiene a Tapia tiene, sin embargo, fecha de vencimiento. La suerte del presidente de la AFA parece atada al calendario deportivo: una vez superado el compromiso de junio y asegurada la participación de la Selección sin turbulencias, el escenario podría modificarse de manera drástica.
Mientras tanto, las fuentes consultadas describen a un Toviggino cada vez más aislado, sintiendo que parte de sus antiguos aliados lo dejan a merced de los tribunales. Tapia, por su parte, se muestra dispuesto a jugar una compleja partida de ajedrez político con el entorno de Milei para garantizar su supervivencia al frente del fútbol argentino.
“La orden es que el peso de la ley caiga sobre Toviggino para limpiar la estructura, mientras se sostiene a Tapia por pedido de la FIFA”, resumió una fuente con acceso directo a los despachos oficiales.
En este clima de tensión y desconfianza, la AFA atraviesa una etapa de reconfiguración interna, donde los equilibrios de poder se redefinen al ritmo de las causas judiciales, las necesidades del Gobierno nacional y la mirada atenta de la FIFA. El desenlace, coinciden en los pasillos de la política y del fútbol, recién empezará a verse después de junio.

