Milei reunió a aliados en Olivos tras su discurso en el Congreso

La cena reservada que coronó la apertura de sesiones

Javier Milei durante un encuentro con legisladores en la Quinta de Olivos

NewsITe

Tras la apertura formal de las sesiones ordinarias en el Congreso, el presidente Javier Milei cerró la jornada del domingo con una cena política en la Quinta de Olivos, de la que participaron legisladores aliados y la plana mayor del Gabinete nacional. El encuentro, que se extendió desde las 23.45 hasta pasada la 1 de la madrugada, funcionó como gesto de agradecimiento y reafirmación de apoyos luego de un discurso de más de una hora y media ante la Asamblea Legislativa.

Según reconstruyó Noticias Argentinas a partir de asistentes al cónclave, el mandatario eligió evitar un discurso formal ante los cerca de 180 invitados, entre representantes del PRO, de La Libertad Avanza, legisladores de la UCR y funcionarios nacionales. En cambio, Milei optó por un perfil más cercano: recibió a cada dirigente de manera individual, conversó brevemente con ellos y se mostró dispuesto al diálogo en un clima distendido, aunque estrictamente político.

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El menú fue sobrio y funcional a una noche larga tras la intensa actividad institucional. La recepción incluyó canapés y empanadas, mientras que el plato principal fue una cazuela de carne glaseada con papas servida en formato “de pie”, para favorecer la circulación y el intercambio entre los invitados. Para el postre, la organización ofreció dos opciones bien tradicionales: marquise de chocolate o flan con dulce de leche y crema.

Un dato que no pasó desapercibido entre los presentes fue la decisión del Poder Ejecutivo de no servir bebidas alcohólicas. La comida se acompañó exclusivamente con agua mineral, medida que algunos funcionarios tomaron con humor. “Había más de una cara larga por el tema”, ironizó uno de los asistentes, en referencia al clima relajado pero sobrio que se buscó mantener en la residencia presidencial.

Quiénes estuvieron y qué buscó mostrar el Gobierno

La convocatoria fue más amplia que en ocasiones anteriores y, según fuentes oficiales, tuvo como objetivo reconocer a los espacios que facilitaron la aprobación del grueso del temario durante las sesiones extraordinarias. Milei replicó así el formato social elegido en marzo del año pasado, pero esta vez extendido a los bloques aliados que resultaron clave en la estrategia parlamentaria del oficialismo.

No obstante, no todos los invitados optaron por asistir. La bancada de senadores de la UCR y el bloque de diputados del MID se ausentaron de manera deliberada, como forma de expresar su malestar político. En el caso del MID, la decisión estuvo vinculada a la fuga de la legisladora porteña Sandra Rey, quien abandonó ese espacio para sumarse a las filas violetas que lidera Pilar Ramírez, movimiento que tensó los vínculos con la Casa Rosada.

Durante su mensaje en el Congreso, Milei había agradecido tanto a quienes acompañan al Gobierno como, irónicamente, “a los que sabotean y quieren hundir al país”, en clara alusión al bloque peronista, con el que mantuvo una fuerte confrontación discursiva. En paralelo, La Libertad Avanza asegura haberse consolidado como un actor con peso propio en el Parlamento.

El nuevo mapa parlamentario que proyecta la Casa Rosada

En la intimidad política, el oficialismo sostiene que hoy cuenta con un piso de alrededor de 40 voluntades en el Senado, entre propios y aliados, y un mínimo de 117 apoyos en la Cámara de Diputados. En ese esquema se destacan los 95 legisladores identificados con los violetas, una docena de representantes del PRO y dirigentes de bloques provinciales con los que el Gobierno busca tejer acuerdos puntuales.

La cena en Olivos se leyó, puertas adentro, como una señal destinada a consolidar ese entramado de apoyos y a reforzar la idea de un “núcleo duro ampliado” en el Congreso. De cara al año legislativo que comienza, la Casa Rosada apuesta a combinar estos gestos de cercanía política con una estrategia de presión pública sobre quienes se oponen a sus principales proyectos de reforma.

En la Quinta de Olivos, Milei cambió el atril por el mano a mano y buscó asegurarse, una vez más, que los votos acompañen su hoja de ruta en el Congreso.

Con este telón de fondo, la foto de la noche en Olivos funciona como anticipo de las negociaciones y tensiones que marcarán el nuevo período de sesiones ordinarias, donde cada voto contará y las alianzas circunstanciales serán decisivas para el futuro del programa de gobierno.

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