Bioceres: escalada judicial, default y fuerte interna empresaria

Escalada del conflicto en Bioceres y ofensiva contra Trucco

Juan Sartori y la disputa por el control de Bioceres

NewsITe

El conflicto societario que atraviesa Bioceres S.A., la histórica firma de biotecnología aplicada al agro, entró en una nueva fase de tensión tras la última asamblea de accionistas. En ese encuentro se aprobó iniciar acciones civiles para reclamar indemnización al actual CEO, Federico Trucco, por el default de la compañía, una decisión que el grupo de fundadores califica como un “nuevo intento de extorsión”.

Según el comunicado difundido por los socios históricos, la asamblea contó con una participación minoritaria y dominada por accionistas alineados con el nuevo control empresario, encabezado por el inversor uruguayo Juan Sartori. Los fundadores aseguran que no avalaron la movida judicial contra Trucco y denuncian que se busca responsabilizarlo en exclusiva por el deterioro patrimonial, en lugar de avanzar en una reestructuración ordenada y transparente.

– Publicidad –

Del otro lado, Moolec –controlante de Bioceres S.A.– defendió la decisión de pedir la propia quiebra como una medida “razonable e ineludible” frente al profundo deterioro económico y financiero registrado al 30 de junio de 2025. De acuerdo con la firma, bajo la gestión de Trucco la empresa pasó de pérdidas cercanas a los 6.000 millones de pesos a un rojo del orden de los 157.000 millones, equivalentes a unos 170-180 millones de dólares, cifras que atribuyen a un “desmanejo” del ex CEO.

Quiebra solicitada, auditoría crítica y derrumbe bursátil

El escenario económico es crítico. El auditor externo, Price Waterhouse Coopers, emitió un informe con abstención de opinión y alertó sobre un patrimonio neto negativo cercano a los 156.500 millones de pesos, además de “significativas incertidumbres” sobre la capacidad de Bioceres S.A. para continuar como empresa en marcha. En paralelo, la sociedad arrastra pasivos por más de 30 millones de dólares.

En febrero, el directorio alineado con Sartori solicitó la quiebra ante la Justicia, argumentando imposibilidad de atender obligaciones con recursos propios. La operatoria también impactó en Bioceres Crop Solutions, la unidad que concentra los activos operativos –incluida la plataforma tecnológica HB4– y cotiza en el Nasdaq. La acción se desplomó hasta la zona de u$s 0,56, con una capitalización cercana a u$s 35 millones, muy por debajo de los niveles de su debut en Wall Street en 2019.

La conducción actual de Bioceres sostiene que decisiones financieras clave –emisión de pagarés bursátiles, toma de deuda de muy corto plazo, garantías otorgadas y compra de acciones de BIOX– quedaron centralizadas en la órbita ejecutiva de Trucco. También subraya que la simultaneidad de cargos del ex CEO en Bioceres S.A. y en Bioceres Crop Solutions amplificó el impacto de esas decisiones, y que la pérdida de control sobre la empresa cotizante supuso una merma de activos netos estimada en unos 295 millones de dólares.

Quién es Juan Sartori y cuáles son sus vínculos

Juan Sartori, nacido en Montevideo en 1981, es fundador y presidente ejecutivo del holding Union Group, con intereses en agricultura, energía y otros sectores en América Latina. Ingresó como accionista relevante de Bioceres en 2025 mediante vehículos vinculados a Moolec y Union Group, en una movida que implicó un cambio de control en la sociedad local y el desembarco de una nueva conducción.

Además de su perfil empresario, Sartori construyó una trayectoria política en Uruguay: fue precandidato presidencial por el Partido Nacional en 2019 y senador entre 2020 y 2025. También participó en la propiedad de clubes de fútbol en Inglaterra y Francia, lo que lo proyectó al escenario deportivo internacional.

En el plano personal, está casado desde 2015 con la empresaria rusa Ekaterina Rybolovleva, hija del magnate Dmitry Rybolovlev, ex dueño de la productora de fertilizantes Uralkali y presidente del club AS Mónaco. El entorno del empresario remarca que Rybolovlev no financia las actividades empresariales ni políticas de su yerno y que las decisiones de Sartori responden a criterios propios.

Bioceres, Moolec y la lupa de Wall Street

Bioceres S.A. nació en diciembre de 2001, en plena crisis del “corralito”, cuando 23 productores agropecuarios decidieron respaldar proyectos de biotecnología aplicada al agro y acercar capital privado a la investigación científica local. Con el tiempo, el grupo impulsó Bioceres Crop Solutions, la plataforma operativa que reúne negocios de semillas, bioinsumos y soluciones tecnológicas como la soja y el trigo HB4.

El crecimiento llevó a la compañía a debutar en Wall Street con una valuación cercana a u$s 456 millones, para luego listar en el Nasdaq bajo el ticker BIOX, convirtiéndose en un caso emblemático de innovación del agro argentino. Ese recorrido hoy contrasta con la fuerte caída bursátil y la compleja reestructuración societaria de 2025, que separó a Bioceres S.A. –hoy bajo la órbita del grupo de Sartori– de la unidad cotizante y concentró la deuda en la sociedad local.

En paralelo, Moolec enfrenta sus propios desafíos ante el Nasdaq. El Departamento de Calificaciones de Cotización notificó que la empresa no cumple con el requisito mínimo de capital contable de u$s 2,5 millones para seguir listada. La compañía confía en recuperar ese umbral a partir de una ganancia contable estimada en u$s 105,8 millones, vinculada a la baja de determinadas subsidiarias en quiebra, entre ellas Bioceres S.A. y Bioceres LLC.

HB4 en la mira europea y un futuro abierto

El contexto de conflictividad interna se suma a los desafíos regulatorios del negocio insignia de Bioceres. La soja HB4 aún no cuenta con aprobación en la Unión Europea, lo que generó preocupación en exportadores argentinos por el riesgo de eventuales rechazos comerciales. Cámaras y empresas del complejo sojero reclaman extremar los controles y reforzar los esquemas de identidad preservada para impedir que granos con esa tecnología se filtren en embarques con destino al Viejo Continente.

En el frente judicial, al cierre de febrero de 2026 la disputa continúa abierta con medidas cautelares que frenan de manera temporal algunas decisiones del nuevo directorio, mientras avanzan las presentaciones de cada bando ante los tribunales comerciales de Rosario. Fundadores y nuevos controlantes se cruzan acusaciones sobre el origen del default y la responsabilidad por el deterioro patrimonial, en un clima de máxima tensión.

Analistas de mercado adoptan una postura prudente y recomiendan, en muchos casos, mantener una posición “neutral” frente a la acción de Bioceres, a la espera de definiciones en los juzgados locales y en los reguladores de Estados Unidos.

Las resoluciones que se adopten en los próximos meses serán determinantes para el futuro gobierno corporativo del grupo, la continuidad de su estrategia tecnológica y el rol de Bioceres en el ecosistema de innovación del agro argentino.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -