Grossi llevó calma sobre Irán pero alertó por el riesgo nuclear regional

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El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, confirmó que no hay indicios de ataques ni daños en las principales instalaciones nucleares de Irán tras la reciente escalada militar en Medio Oriente. Sin embargo, advirtió que el clima bélico en la región incrementa los riesgos para la seguridad nuclear y reclamó un urgente retorno a la vía diplomática.
Grossi habló en la apertura de una reunión extraordinaria del OIEA en Viena, convocada luego de la ofensiva militar del fin de semana atribuida a Estados Unidos e Israel y de las posteriores represalias iraníes. De acuerdo con un informe anticipado por medios internacionales, la agencia con sede en Viena sigue de cerca el impacto potencial de las hostilidades sobre las instalaciones atómicas de la zona.
Según detalló el funcionario, tanto la central nuclear de Bushehr, ubicada en el sur de Irán, como el Reactor de Investigación de Teherán operan sin registrar daños ni alteraciones en su funcionamiento. Los sistemas de monitoreo del OIEA tampoco detectaron aumentos de radiación por encima de los niveles habituales en los países vecinos, lo que aleja, por ahora, el temor a una emergencia nuclear transfronteriza.
Preocupación por una escalada y llamado a la diplomacia
Aun así, Grossi remarcó que la situación dista de ser tranquilizadora. Recordó que Irán y otros Estados de la región cuentan con centrales nucleares y reactores de investigación en actividad, lo que “eleva la amenaza para la seguridad nuclear” ante eventuales ataques directos o daños colaterales a esas instalaciones sensibles.
- El OIEA monitorea en tiempo real centrales y reactores de Irán y países vecinos.
- No se registran por ahora fugas radiactivas ni variaciones significativas de radiación.
- La agencia intenta comunicarse con las autoridades regulatorias iraníes, aún sin respuesta formal.
El responsable del organismo de control nuclear reiteró que las instalaciones atómicas no deben ser blanco de acciones militares bajo ninguna circunstancia, dado que un impacto en esos sitios podría liberar materiales radiactivos con consecuencias sanitarias, ambientales y políticas que traspasarían las fronteras del país afectado.
“Para prevenir que Irán obtenga armas nucleares y preservar la eficacia del régimen global de no proliferación, es indispensable regresar a la diplomacia y a las negociaciones”, sostuvo Grossi ante los representantes de los Estados miembros.
En ese contexto, la comunidad internacional sigue con atención los próximos pasos de Washington, Tel Aviv y Teherán, mientras el OIEA busca garantizar que los compromisos asumidos por Irán en materia nuclear continúen bajo supervisión efectiva. La evolución del conflicto será clave para determinar si la región logra evitar un nuevo capítulo de tensión en torno al programa nuclear iraní.

