Axel Kicillof abre las sesiones ordinarias en una Legislatura atravesada por la interna oficialista

El gobernador bonaerense inaugura el período 154 de sesiones en un escenario político marcado por tensiones con el kirchnerismo duro y La Cámpora, sin control propio en las Cámaras y con la gobernabilidad en discusión.

gobernador Kicillof abre sesiones ordinarias

Este lunes 2 de marzo a las 18, el gobernador Axel Kicillof encabezará la apertura del período 154 de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense. El discurso se dará en un contexto político complejo, signado por la persistente interna dentro del peronismo provincial y por un esquema legislativo que no le resulta favorable.

Desde su llegada al Ejecutivo en 2019, Kicillof no logró consolidar un control político propio en las dos cámaras. A seis años de asumir, enfrenta una Legislatura donde el kirchnerismo y La Cámpora conservan la conducción de los principales resortes parlamentarios, lo que reduce el margen de maniobra del gobernador.

De acuerdo con lo difundido por Infocielo, el mandatario optará por concentrar su mensaje en el plano nacional, con fuertes cuestionamientos al presidente Javier Milei, evitando referencias explícitas a la disputa interna. Incluso trascendió que no habría una movilización masiva para acompañar la apertura, con el objetivo de evitar incidentes que expongan aún más las fracturas del oficialismo.

Diputados: una Cámara sin conducción alineada al Ejecutivo

En la Cámara de Diputados, el gobernador no cuenta con autoridades propias. La presidencia y la vicepresidencia se alternan entre Alejandro Dichiara y Alexis Guerrera, dirigentes identificados con el kirchnerismo y el massismo, respectivamente.

Las bancadas también permanecen bajo conducción de referentes cercanos a Cristina Fernández de Kirchner. Figuras como Mayra Mendoza o Facundo Tignanelli, hombre de máxima confianza de Máximo Kirchner en la Provincia, tienen un peso determinante en la dinámica parlamentaria, lo que complejiza la relación con el Ejecutivo bonaerense.

Los números reflejan esa debilidad política. Kicillof dispone de apenas seis senadores propios y once diputados, una representación limitada para un gobernador que administra el presupuesto y los principales resortes del Estado provincial. Esa correlación de fuerzas condiciona la agenda legislativa y obliga a negociaciones permanentes.

La convivencia interna se sostiene más por necesidad que por afinidad política, con acuerdos frágiles y disputas recurrentes por espacios de poder dentro de la Legislatura.

Senado: Magario, cuestionamientos y reparto de poder

En el Senado bonaerense, la vicegobernadora Verónica Magario es la única referencia directa del gobernador. Sin embargo, su desempeño en la articulación política es cuestionado incluso dentro del propio oficialismo. En los pasillos de la Cámara alta admiten que, sin su rol institucional, el desenlace de la reciente disputa por los cargos podría haber sido distinto.

Tras la sesión en la que el kirchnerismo se quedó con los principales lugares de poder, desde el Movimiento Derecho al Futuro dejaron trascender que “nunca hubo acuerdo” y que La Cámpora “impuso su mayoría”. Según esa versión, el gobernador impulsaba un candidato propio para la vicepresidencia primera, pero no logró reunir los votos necesarios.

Desde el sector alineado con Cristina Kirchner relativizaron el conflicto y apelaron a la aritmética parlamentaria: 15 senadores del cristinismo, seis del kicillofismo y tres del massismo. “En ese orden quedaron las vicepresidencias”, señalaron, y destacaron que las negociaciones incluyeron a referentes de los distintos espacios, con la intervención del líder del Frente Renovador, Sergio Massa, para sostener la unidad.

Presupuesto, concesiones y un año político incierto

Las tensiones legislativas tuvieron consecuencias concretas. En 2025, el gobierno bonaerense no logró aprobar el Presupuesto y, en 2026, consiguió sancionarlo sobre el cierre del año, tras extensas negociaciones y concesiones en distintos organismos provinciales.

Mientras desde La Cámpora aseguran que acompañan las iniciativas del Ejecutivo, en el entorno del gobernador remarcan que cada avance implicó ceder posiciones. La disputa también dejó señales de desgaste institucional, como el polémico cierre del palco de prensa del Senado, una decisión que generó malestar entre los periodistas acreditados.

En ese contexto, tal como lo publica Infocielo, Kicillof se presentará ante una Asamblea Legislativa atravesada por la interna y con la gobernabilidad nuevamente en el centro del debate. El discurso marcará no solo el inicio formal del año parlamentario, sino también el tono de un calendario político intenso, en el que el gobernador buscará afirmarse mientras se proyecta, una vez más, en el escenario nacional.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -