Dal Poggetto alerta por empleo formal y presión sobre empresas

Dal Poggetto advierte por el impacto del ajuste en empleo y empresas

Marina Dal Poggetto analiza el impacto del nuevo régimen macroeconómico en empleo y empresas

NewsITe

La economista Marina Dal Poggetto advirtió que la transición hacia el nuevo esquema macroeconómico impulsado por el Gobierno ya se siente con fuerza en el mercado laboral y en la estructura productiva. Según remarcó, comienza a registrarse destrucción de empleo formal, deterioro en las hojas de balance de las empresas y una caída marcada del consumo interno, en un contexto de apertura comercial y normalización financiera.

En declaraciones a Splendid AM 990, la directora ejecutiva de EcoGo describió el cambio de régimen: se pasa de una economía con fuerte brecha cambiaria, tasas de interés reales negativas y elevada protección comercial, a otra con menor distorsión cambiaria, tasas positivas y un mayor ingreso de importaciones, en particular de bienes de consumo y automóviles.

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Dal Poggetto explicó que, en el esquema anterior, predominaba una lógica de arbitraje financiero: abundancia de pesos baratos, acceso a dólares del Banco Central a valor relativamente bajo y capacidad de fijar precios para quienes tenían posición dominante. Ese escenario, sostuvo, fue reemplazado por una etapa de “normalización de la macro”, con brecha cambiaria en niveles mucho más acotados y tasas que ya no corren por detrás de la inflación.

Tipo de cambio, inflación y presión sobre los costos

La economista señaló que el Gobierno utiliza el tipo de cambio como ancla para moderar la suba de precios, pero advirtió que esa estrategia tiene límites. Tras la devaluación inicial que llevó el dólar oficial de 360 a 800 pesos, el tipo de cambio real se había ubicado en un nivel alto, pero luego comenzó a apreciarse nuevamente. Con una inflación en torno al 2,9% mensual, sostuvo, mantener el dólar quieto implica volver a atrasar el tipo de cambio en pocos meses y erosionar la competitividad.

En este contexto, Dal Poggetto describió una creciente presión sobre los costos empresarios. Muchos sectores, indicó, enfrentan precios de venta que se ajustan por debajo de la inflación, mientras sus costos –en salarios, energía, alquileres y financiamiento– avanzan por encima del promedio. Algunas compañías lograron recapitalizarse en el ciclo anterior, pero otras hoy operan con márgenes muy estrechos en medio de una economía recesiva.

Empleo formal en retroceso y nueva precariedad

En el frente laboral, la especialista puso el acento en el cambio en la composición del trabajo. Si bien la tasa de desempleo subió moderadamente, del 5,7% al 6,6% en las últimas mediciones, el fenómeno más preocupante es la pérdida de empleo registrado. Según detalló, se observa destrucción de puestos formales y crecimiento de formas de ocupación semiformal, principalmente a través del monotributo, que suele implicar menor protección social.

Al referirse a la reforma laboral en debate, Dal Poggetto sostuvo que busca actualizar un marco normativo que considera rezagado, pero remarcó que se implementa en un escenario de caída del empleo asalariado formal. En ese marco, reducir contribuciones patronales para nuevos puestos tiene un efecto acotado y abre interrogantes fiscales, dado que la recaudación viene cayendo y el ajuste se apoya en una fuerte contención del gasto público.

Inflación, pérdida de poder adquisitivo y riesgos para las empresas

Respecto de la inflación, proyectó que febrero y marzo mostrarán registros elevados por incrementos en carne, combustibles, cuotas de colegios y tarifas de servicios. Recién en abril podría verse una desaceleración hacia el 2% mensual, siempre que el esquema cambiario se mantenga sin sobresaltos. No obstante, advirtió que el índice de precios refleja una canasta promedio y que el impacto sobre los hogares es muy dispar.

Para la clase media, marcó, el golpe es más fuerte en servicios inelásticos como medicina prepaga, educación privada, expensas y tarifas, que tuvieron aumentos por encima del promedio general desde el inicio de la gestión. “Están indexados a una inflación donde los ingresos no están yendo con la inflación”, señaló, al subrayar el deterioro del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.

“El cambio de precios relativos y la apertura comercial tienen efectos directos sobre las hojas de balance de las empresas y sobre el empleo formal, en un contexto recesivo donde el costo social del ajuste todavía se está desplegando”, advirtió Dal Poggetto.

La economista concluyó que el proceso de estabilización y apertura, más allá de los objetivos de orden macroeconómico, implica costos sociales y productivos significativos. La combinación de atraso cambiario, recesión, caída del consumo y mayor competencia importada tensiona la sostenibilidad de muchas compañías y pone en el centro del debate el impacto del programa económico sobre el trabajo y el tejido empresarial.

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