Operación conjunta sacude a Teherán y al menos ocho ciudades iraníes

NewsITe
Estados Unidos e Israel pusieron en marcha una operación militar conjunta de gran escala contra Irán, con ataques aéreos y misilísticos sobre Teherán y, al menos, otras ocho ciudades estratégicas. La ofensiva fue presentada por ambos gobiernos como una acción preventiva destinada a degradar las capacidades nucleares y militares iraníes, aunque su impacto inmediato sobre la población civil ya genera una fuerte condena internacional.
Desde Washington, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó la participación directa de sus fuerzas armadas y definió la ofensiva como una de las “mayores operaciones de combate” actualmente en curso, bajo el nombre “Operation Epic Fury”. En paralelo, el gobierno israelí bautizó la campaña como “Operation Roaring Lion” y declaró el estado de emergencia en todo su territorio, ante el riesgo de una escalada regional.
Según reportes recopilados de fuentes internacionales y locales, Teherán fue uno de los blancos principales. Se registraron múltiples impactos en zonas céntricas, incluyendo áreas cercanas al complejo del líder supremo Ali Jamenei, al palacio presidencial y a barrios residenciales como Seyed Khandan. En otras ciudades clave, como Isfahán, Qom, Karaj, Tabriz, Kermanshah, Khorramabad y Bushehr, los ataques habrían estado dirigidos principalmente a instalaciones militares e infraestructura estratégica.
Altas bajas, apagón de comunicaciones y respuesta iraní
Un caso especialmente grave se reportó en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgan, donde un misil impactó una escuela primaria de niñas. Autoridades iraníes informaron la muerte de al menos 51 menores y heridas a unas 60 personas más, en un episodio que se convirtió rápidamente en el foco de las condenas globales por el alto costo humano del operativo.
Fuentes de inteligencia citadas por medios internacionales señalan que miles de miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), incluidos altos mandos, habrían muerto o resultado heridos. En paralelo, el gobierno iraní dispuso o sufrió —según distintas versiones— un apagón casi total de internet y de las comunicaciones en amplias regiones del país, lo que dificulta la verificación independiente de los daños.
Como represalia inmediata, Irán lanzó una oleada de misiles balísticos y drones contra territorio israelí y contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. En Israel sonaron sirenas antiaéreas en varias ciudades, aunque, de acuerdo con los primeros reportes oficiales, no se habrían registrado daños de gran magnitud en la infraestructura crítica.
Reacciones políticas y temor a una escalada regional
En un mensaje difundido en la red social Truth Social, Trump llamó a la población iraní a “tomar el control de su destino” y a derrocar al actual régimen, ofreciendo “inmunidad” a quienes se rindan o colaboren. La declaración fue leída por analistas como un intento de incentivar fracturas internas en el poder iraní en medio del operativo militar.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la ofensiva “crea las condiciones para que el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía”, en una línea discursiva que busca justificar la intervención militar como un paso hacia un eventual cambio de régimen en Teherán.
Rusia calificó el operativo conjunto de Estados Unidos e Israel como “un acto de agresión armada no provocada”, mientras otras potencias pidieron contención y el inicio urgente de gestiones diplomáticas para evitar una guerra abierta en Medio Oriente.
La comunidad internacional sigue con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, ante el riesgo de que el cruce de ataques se expanda e involucre a más actores regionales y globales. En este contexto, organismos multilaterales y gobiernos de distintas latitudes llaman a retomar canales de diálogo para impedir una escalada que podría desestabilizar aún más a Medio Oriente y al sistema internacional.

