Conductores de apps: radiografía de un trabajo en auge

NewsITe
Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trazó un perfil detallado de quienes manejan vehículos para plataformas de traslado de pasajeros en América Latina y el Caribe. La gran mayoría de los conductores son hombres (91%), con un nivel educativo elevado —57% tiene estudios universitarios— y que, en muchos casos, eligen esta actividad como complemento de ingresos. En la Argentina, sin embargo, una porción importante terminó convirtiendo este trabajo en su ocupación principal tras ser expulsada del mercado laboral formal.
La investigación relevó a más de 13.700 choferes en ocho países de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y República Dominicana. De acuerdo con el informe, el ingreso promedio por hora de conducción es de 7,3 dólares brutos. Los hombres trabajan cerca de 20 horas semanales en las plataformas, mientras que las mujeres lo hacen unas 16 horas.
La flexibilidad horaria aparece como la principal ventaja: los conductores valoran poder manejar su agenda, ingresar y salir de la aplicación según sus necesidades y decidir cuánto tiempo destinar al volante. Sin embargo, esa autonomía llega acompañada de una fuerte desprotección. La mayoría no cuenta con cobertura de seguridad social, obra social ni aportes jubilatorios vinculados a esta actividad, lo que los deja expuestos ante enfermedades, accidentes o etapas de baja demanda.
Un empleo flexible, ingresos variables y escasa protección
En un blog del BID, especialistas destacan que muchos conductores recurren a plataformas como Uber en momentos de recesión, desempleo o crisis personales. La actividad ofrece liquidez inmediata —se cobra rápido— pero no garantiza estabilidad en el tiempo. “Se los presenta como símbolo del futuro del trabajo, pero en la región reflejan más bien el presente: ingresos inestables, redes de protección débiles y necesidad constante de adaptarse”, sintetiza el análisis.
Los testimonios de choferes argentinos recogidos por la Agencia Noticias Argentinas confirman la foto regional. Traducidos a la economía local, los ingresos rondan entre 10.000 y 12.000 pesos la hora, con variaciones según horarios y días. “Trabajo por las noches. Lo bueno es que manejás tu horario hasta ganar lo que necesita tu bolsillo. Lo malo es que los precios los ponen ellos y los pueden subir o bajar sin tu opinión”, explica Germán, quien vio cómo un viaje que debía pagar 33.000 pesos se redujo de golpe a 26.000 “por razones de la app”.
Esa relación asimétrica con las plataformas es uno de los puntos más cuestionados por los conductores. “Las reglas las ponen 100% ellos. No tenés derecho a nada, pero son las reglas del juego”, resume otro chofer, que se volcó a manejar tras la caída de su salario en su empleo anterior. A la incertidumbre por las tarifas se suman los costos del propio vehículo: combustible, mantenimiento, seguros y el desgaste acelerado del auto.
Adrián, otro trabajador del sector, detalla que las ganancias cambian notablemente según los turnos y las fechas, con picos en horarios nocturnos o fines de semana y caídas en momentos de baja demanda. Facundo, en tanto, utilizó durante años la conducción por aplicaciones como única fuente de ingresos, hasta que logró combinarla con un empleo más estable. “Sé que el auto me deja más plata, pero pongo en la balanza la seguridad, el desgaste del vehículo y el hecho de estar en negro”, admite este chofer con estudios terciarios incompletos.
Entre la autonomía y la precariedad, el trabajo en plataformas se consolida como salida económica para miles de personas, pero abre interrogantes sobre el futuro de la protección laboral en la región.
En ese escenario, los especialistas advierten que el fenómeno obliga a repensar marcos regulatorios y sistemas de protección social para una fuerza laboral que ya no encaja del todo en el modelo tradicional de empleo, pero que sostiene buena parte de la movilidad urbana en las grandes ciudades latinoamericanas.

