El relevamiento analizó las respuestas de más de un millón de personas en 85 países y entre los resultados se destacan cuatro factores clave detrás del fenómeno. El informe coloca a Argentina en el puesto 34. Nuestro país se ubicó entre los que más vínculos familiares estrechos tienen en el mundo, lo que impacta favorablemente para enfrentar retos y tener menos síntomas depresivos.

Un reciente informe global que lleva por título Global Mind Health Report 2025, alertó por las dificultades que atraviesan adultos jóvenes: casi la mitad sufre problemas de salud mental de importancia clínica, proporción que cuadruplica la de sus padres y abuelos.
La investigación anual más extensa sobre bienestar psicológico realizada por el Global Mind Project de Sapien Labs, planteó que personas de 18 a 34 años presentan una disminución sostenida en su capacidad para afrontar los desafíos de la vida y desenvolverse de manera productiva, una tendencia que se acentúa en comparación con generaciones anteriores.
La investigación, que incluyó a más de 1 millón de personas de 85 países, identificó cuatro factores principales que explican hasta tres cuartas partes de ese fenómeno: deterioro en los vínculos familiares, disminución de la espiritualidad, el uso de smartphones a edades cada vez más tempranas y un creciente consumo de alimentos ultraprocesados.
Métrica
Tara Thiagarajan, científica a cargo del informe, explicó: “La salud de la mente, evaluada por la métrica del Cociente de Salud Mental (MHQ por sus siglas en inglés), representa nuestra capacidad de sortear los desafíos de la vida y funcionar productivamente”. Esa métrica comprende un panorama compuesto de capacidades y problemas emocionales, sociales y físicos que determinan el funcionamiento cotidiano.
El informe destaca que los adultos mayores de 55 años mantienen valores de MHQ cercanos a 100, el punto de referencia para una población saludable. Por contraste, los adultos jóvenes muestran una caída persistente en sus puntuaciones, caída que se profundizó durante la pandemia por el COVID-19 y que no experimentó recuperación posterior.
Factores
Silvia Blitzer Golombek, especialista regional para Latam de la plataforma, explicó al medio Infobae: “Cuatro factores principales que juntos, predicen esta crisis en la salud mental global. Los dos primeros, los vínculos familiares y la espiritualidad, remiten a dimensiones socioculturales que se encuentran en retroceso en las generaciones jóvenes. Tener vínculos familiares estrechos tiene que ver con cuán cercanos son los relacionamientos familiares. Quienes viven con más apego familiar tienen cuatro veces más posibilidades de enfrentar retos y tener menos síntomas depresivos”. Nuestro país se ubicó entre los países con más vínculos familiares estrechos en el mundo, antecedido sólo por República Dominicana.
“Y en cuanto al índice de espiritualidad, está vinculado a una fuerza superior motivacional, que puede ser religiosa o no. Y eso se traduce en tener un fuerte vínculo con la naturaleza, o tener una mascota, o un hobby. Cosas que nos enriquecen. Esas personas tienen hasta un 30% menos de tendencias suicidas, por ejemplo”, completó.
“En la Argentina, la prevalencia de uso temprano de smartphones sitúa al país en el puesto 13 a nivel mundial entre los adultos jóvenes, una de las mejores posiciones de América Latina, aunque el informe subraya que el contacto precoz con estos dispositivos se correlaciona con un mayor deterioro mental en la adultez”, detalló la experta.
El último de los factores identificados es el consumo de alimentos ultraprocesados. “El reporte estima que este hábito puede explicar entre el 15% y el 30% de la carga total de problemas de salud mental.
En el caso argentino, tanto jóvenes como adultos mayores ocupan posiciones similares en el ranking global, lo que sugiere que los patrones alimenticios ejercen una influencia transversal en la población”, añadió la especialista.
“Hoy en día, casi la mitad de los jóvenes adultos sufre problemas de salud mental de importancia clínica que afectan sustancialmente a su capacidad para desenvolverse de forma productiva en la vida diaria”, subrayó Thiagarajan.
América Latina
El informe coloca a Argentina en el puesto 34 de 85 países en salud mental, con una brecha intergeneracional marcada por los hábitos y el entorno social. También sitúa a Colombia y Paraguay en el 25, a Uruguay en el lugar 34, a España y Perú en el 46 y a México en el 52, por citar algunos países.
El reporte observa matices regionales relevantes. En América Latina, los adultos mayores muestran mayor resiliencia mental en comparación con los jóvenes.
Los países de habla hispana dominan los primeros puestos del ranking mundial de vínculos familiares estrechos y buena parte del Top 10 en salud mental para adultos mayores proviene de la región.
La posición en espiritualidad también muestra una brecha: los mayores de 55 en Argentina ocupan el puesto 50, en tanto que los jóvenes se ubican en el 54.
Thiagarajan advirtió: “Lo sorprendente de este descenso en las generaciones más jóvenes es que es más pronunciado en los países más ricos y desarrollados, donde el aumento del gasto en atención de la salud mental no ha cambiado la situación”.
“Un futuro en el que la mitad de la humanidad sea incapaz de afrontar los retos de la vida y funcionar de forma productiva tiene graves consecuencias sociales. Será necesario un cambio estructural ascendente, centrado no solo en el tratamiento, sino también en los factores ambientales que moldean las mentes jóvenes en primer lugar”, concluyó la experta.
“Las escuelas en todo el mundo están luchando para abordar las consecuencias y en todas partes los padres se enfrentan con hijos adolescentes y adultos que encaran problemas que ellos nunca tuvieron”, destacaron desde la ONG.
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