Choque entre Kicillof y Máximo Kirchner sacude al PJ bonaerense

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La interna peronista en la provincia de Buenos Aires volvió a quedar al rojo vivo tras la designación de las nuevas autoridades del Senado bonaerense. La disputa por los cargos expuso, una vez más, las tensiones entre el gobernador Axel Kicillof y Máximo Kirchner, titular del Partido Justicialista bonaerense y referente de La Cámpora.
El eje del conflicto fue la vicepresidencia primera de la Cámara alta provincial. Kicillof impulsaba para ese puesto a la senadora Ayelén Durán, una dirigente identificada con su espacio, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Sin embargo, terminó imponiéndose la estrategia de Máximo Kirchner, que consiguió que el cargo quedara en manos del senador Mario Ishii, ex intendente de José C. Paz y figura cercana al cristinismo.
El movimiento no fue menor: además de ocupar la vicepresidencia primera, el sector de Ishii se aseguró la conducción del bloque a través de Sergio Berni, ex ministro de Seguridad bonaerense y dirigente alineado con el ex intendente. La combinación de roles consolida el peso de La Cámpora y del cristinismo en la arquitectura de poder del Senado provincial.
Cómo quedó el reparto de poder en el Senado bonaerense
Desde el sector de Máximo Kirchner relativizan la idea de una “pulseada” ganada y sostienen que el esquema de autoridades fue el resultado de un acuerdo proporcional a la representación de cada espacio. Según remarcan, el armado responde a la correlación de fuerzas dentro del peronismo bonaerense:
- El espacio de Cristina Kirchner suma 15 senadores.
- El sector de Axel Kicillof cuenta con 6 bancas.
- El Frente Renovador de Sergio Massa reúne 3 senadores.
En esa lógica, la vicepresidencia primera recayó en Mario Ishii; la vicepresidencia segunda, en Ayelén Durán, referente del axelismo; mientras que la vicepresidencia tercera quedó en manos del libertario Gonzalo Cabezas. La cuarta vicepresidencia fue para la massista Valeria Arata, la quinta para el ex PRO Alex Campbell y la sexta quedó a cargo del peronista Germán Lago.
Dirigentes cercanos a Kirchner remarcan que las negociaciones fueron llevadas adelante por figuras como Verónica Magario, Mariano Cascallares, Federico Otermin, Walter Santalla y Facundo Tignanelli. Señalan además que Sergio Massa participó activamente, incluso cediendo lugares propios para sostener un esquema de unidad frente al gobierno nacional de Javier Milei.
Acusaciones cruzadas y futuro del peronismo bonaerense
Desde La Cámpora sostienen que no hubo ruptura ni maniobras sorpresivas, sino un acuerdo “en armonía” para consolidar un peronismo unido frente a las políticas de Milei. En esa línea, remarcan que el propio gobernador habría designado a sus negociadores y que los compromisos asumidos se respetaron.
No obstante, en el entorno de Kicillof la lectura es muy distinta. Voces del axelismo afirman que “nunca hubo acuerdo” firme para la vicepresidencia primera y que La Cámpora terminó imponiendo su mayoría. Señalan, además, que el mandatario bonaerense siempre buscó consensos, como ocurrió en la definición de las autoridades de la Cámara de Diputados provincial.
El MDF acusa a un sector camporista de buscar un clima de conflicto permanente, hablando de ganadores y perdedores y forzando una lógica de pulseada interna. Del otro lado, responsabilizan a una parte del kicillofismo por “buscar la ruptura” y “invalidar todo tipo de acuerdo”.
“Para nosotros lo de quién le gana la pulseada a quién es una estupidez. Al igual que hicimos en el PJ, nos pusimos de acuerdo para ver cómo todos juntos enfrentamos a Milei”, señalan desde La Cámpora.
En medio de la tensión, cerca de Cristina Kirchner buscan bajar el tono: niegan que la ex presidenta esté enfrentada con Kicillof y aseguran que su prioridad es sostener la unidad del peronismo bonaerense. Mientras tanto, el reparto de cargos en el Senado dejó expuestas las grietas de una coalición que intenta reordenarse en la era Milei, con la mirada puesta en el futuro político de la provincia y del PJ en su conjunto.

