Cuba acusa intento terrorista y EE.UU. promete investigar

Tensión por una lancha abatida en aguas cubanas

Guardafronteras de Cuba interceptan lancha de bandera estadounidense

NewsITe

El gobierno de Cuba confirmó que las diez personas que viajaban a bordo de la lancha de bandera estadounidense abatida por las Tropas Guardafronteras eran ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos y las vinculó a presuntos “actos de terrorismo”. Cuatro de ellos murieron y seis resultaron heridos durante el operativo, lo que incrementó la tensión diplomática en la región.

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Según un comunicado oficial difundido por medios estatales y replicado por la Agencia Noticias Argentinas, las autoridades de La Habana señalaron que “todos los participantes son cubanos residentes en los Estados Unidos, la mayoría con un historial conocido de actividad delictiva y violenta”. La versión oficial sostiene que el grupo intentaba infiltrarse en la isla para promover acciones desestabilizadoras.

El Ministerio del Interior de Cuba identificó a dos de los ocupantes, Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, como buscados por su presunta participación en la promoción, planificación, organización, financiamiento o apoyo de acciones consideradas terroristas, tanto en territorio cubano como en otros países. De acuerdo con el reporte, la embarcación transportaba fusiles de asalto, armas cortas, cócteles molotov, chalecos antibalas y otros elementos destinados a una supuesta “infiltración con fines terroristas”.

Reacción de Estados Unidos y repercusiones internacionales

Desde Washington, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, aseguró que Estados Unidos inició una investigación sobre el incidente. En declaraciones realizadas durante la reunión de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves, sostuvo que el gobierno estadounidense está “preparado para reaccionar en consecuencia” una vez que se cuente con información completa sobre lo ocurrido.

Rubio negó que la operación involucrara a personal oficial de Estados Unidos y remarcó que su país busca esclarecer de manera independiente las circunstancias del hecho. A través de mensajes publicados en la red social X por el Departamento de Estado, afirmó: “Vamos a averiguar exactamente qué sucedió y quiénes estuvieron involucrados. No nos vamos a conformar con lo que nos digan otros”, en referencia a la versión de las autoridades cubanas.

El funcionario agregó que Estados Unidos no toma decisiones basadas únicamente en los informes de La Habana y enfatizó que la prioridad es determinar responsabilidades sin descartar escenarios, en un contexto ya marcado por décadas de tensiones entre ambos países.

Apoyo de Rusia a La Habana y alerta por la escalada

El incidente también generó reacciones en Moscú. La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, acusó a Washington de provocar deliberadamente el episodio con el objetivo de “escalar la situación y detonar el conflicto” en torno a la isla caribeña. Calificó la acción como una “provocación agresiva de Estados Unidos”, alineándose con la interpretación cubana.

En la misma línea, el vocero presidencial Dmitri Peskov elogió la actuación de los guardacostas cubanos al neutralizar la lancha rápida e insistió en que, a partir de las confesiones de los detenidos sobre sus presuntas intenciones terroristas, “no hay margen para la discusión”. De esta manera, respaldó la postura de La Habana frente a lo que describió como intentos de desestabilizar la región.

“La situación en torno a Cuba es cada vez más tensa y peligrosa. Llamamos a la moderación internacional para evitar nuevas provocaciones”, advirtió el Kremlin, en sintonía con la histórica alianza político-militar entre Rusia y la isla.

Mientras avanza la investigación anunciada por Estados Unidos y Cuba mantiene su acusación de intento de infiltración terrorista, persisten las dudas sobre el trasfondo político y operativo del episodio. El caso vuelve a colocar a la isla en el centro de las disputas geopolíticas entre Washington y sus aliados, por un lado, y La Habana respaldada por Moscú, por el otro, en un contexto regional sensible y de alta volatilidad diplomática.

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