Kim eleva la presión y condiciona a EE.UU. en Asia-Pacífico

Tensión renovada entre Corea del Norte y Estados Unidos

Kim Jong Un durante un acto partidario en Corea del Norte

NewsITe

En un nuevo capítulo de las tensiones en Asia-Pacífico, el líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong Un, advirtió que el futuro de la relación con Estados Unidos depende exclusivamente de las decisiones que tome Washington. El mensaje fue difundido por la agencia oficial KCNA y se suma a un clima regional marcado por la carrera armamentista y las disputas geopolíticas entre potencias.

Kim, que además encabeza el Partido de los Trabajadores de Corea (PTC), presentó su posición durante el IX Congreso del partido, celebrado entre el 19 y el 25 de febrero. Allí afirmó que no existe impedimento para mejorar los vínculos con Estados Unidos si la Casa Blanca abandona lo que calificó como una “política hostil” hacia Pyongyang. Sin embargo, advirtió que, de persistir el enfoque confrontativo, Corea del Norte responderá con firmeza.

– Publicidad –

El líder norcoreano cuestionó la expansión de alianzas militares encabezadas por Washington en la región de Asia-Pacífico, al considerar que esas maniobras y ejercicios superan “un límite tolerable” y colocan a la península de Corea en una situación de riesgo. Estas declaraciones se inscriben en un escenario marcado por el acercamiento defensivo entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, así como por la presencia creciente de China en el mar de China Meridional.

China endurece el tono contra Japón y sus aliados

En paralelo a las advertencias de Pyongyang, China protagonizó otro cruce diplomático en el plano multilateral. En el segmento de alto nivel del 61º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el representante chino rechazó con vehemencia las acusaciones de Japón y de “un puñado de otros países”, a los que acusó de difundir desinformación sobre Hong Kong, Xinjiang y Xizang.

Según la delegación de Pekín, esas regiones atraviesan una etapa de estabilidad política y crecimiento económico, con garantías para los derechos de los distintos grupos étnicos. En el caso de Hong Kong, el Gobierno chino sostiene que la Ley de Seguridad Nacional permitió entrar en una fase de “estabilidad y prosperidad”, tras años de protestas y tensiones con activistas prodemocracia.

El pasado de Japón vuelve al centro de la escena

China también volvió a poner sobre la mesa el historial bélico de Japón durante la primera mitad del siglo XX. El representante chino remarcó que Tokio no asumió plenamente su responsabilidad por los crímenes cometidos en tiempos de guerra, en especial por el sistema de explotación sexual conocido como el de las “mujeres de solaz”, que afectó a miles de mujeres en países ocupados.

  • Acusaciones de encubrir violaciones sistemáticas de derechos humanos en el pasado.
  • Críticas a un supuesto uso político del discurso de derechos humanos para presionar a otros Estados.

Desde la óptica de Pekín, Japón busca desviar la atención de su propio legado histórico con señalamientos hacia otros países, al tiempo que intenta generar un “efecto intimidatorio” mediante presiones diplomáticas y económicas. Para China, esta actitud revive viejas heridas y se proyecta sobre la actual competencia estratégica en Asia-Pacífico.

China instó a Japón a “reflexionar profundamente sobre su pasado” y a cesar de inmediato las acciones que, según Pekín, podrían conducir a la repetición de errores históricos.

La suma de estos movimientos —las advertencias de Kim Jong Un, las fricciones entre China y Japón y el refuerzo de alianzas militares lideradas por Estados Unidos— confirma que la región de Asia-Pacífico atraviesa una etapa de alta sensibilidad. En este tablero, cada declaración y cada maniobra militar se convierte en un mensaje dirigido al resto de los actores, con impacto directo en la seguridad internacional.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -