Histórico acercamiento en las negociaciones nucleares Irán‑EE.UU.

Ginebra, escenario de una apertura inédita en el diálogo nuclear

Delegaciones de Irán y Estados Unidos en negociaciones nucleares en Ginebra

NewsITe

La tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos, celebrada en Ginebra bajo la mediación de Omán, dejó una señal que el mundo sigue de cerca: ambas delegaciones mostraron una “apertura sin precedentes” a nuevas fórmulas para encauzar el histórico conflicto por el programa atómico iraní.

Según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán, las partes acercaron posiciones y se mostraron receptivas a ideas “creativas”, en un contexto marcado por la creciente presencia militar estadounidense en Asia Occidental y el temor a una nueva escalada bélica en la región.

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Esta tercera instancia de contactos se produjo luego de dos rondas previas realizadas también en febrero, en Mascate y en la propia Ginebra. Las conversaciones se desarrollan de manera indirecta: los representantes de Teherán y Washington no se sientan en la misma mesa y la diplomacia omaní funciona como puente entre ambos.

Las condiciones de Washington y la presión regional

En este marco, el enviado especial del presidente estadounidense, Steve Witkoff, transmitió la postura de la Casa Blanca: cualquier entendimiento que surja de este proceso debería tener carácter indefinido, sin cláusulas de caducidad como las que estuvieron presentes en el acuerdo nuclear de 2015 firmado durante la presidencia de Barack Obama.

Witkoff sostuvo que Estados Unidos parte de la premisa de que Irán debe mantener un comportamiento responsable “durante el resto de sus vidas” y remarcó que los puntos más sensibles de la negociación son la capacidad de enriquecimiento de uranio de la República Islámica y el destino de las reservas ya enriquecidas.

Por ahora, el foco está puesto estrictamente en el programa nuclear, aunque en Washington ya adelantaron que, de firmarse un nuevo acuerdo, buscarán abrir capítulos posteriores sobre el programa de misiles balísticos iraní y su apoyo a milicias aliadas en la región. Todo esto sucede mientras Irán enfrenta presiones crecientes de mediadores como Egipto, Qatar, Turquía y el propio Omán para evitar un escenario de guerra abierta.

Expectativa en Teherán: salir del limbo de “ni guerra ni paz”

Del lado iraní, el presidente Masoud Pezeshkian se mostró públicamente esperanzado con el curso de las conversaciones. Desde la provincia de Mazandaran, el mandatario afirmó que su gobierno apuesta a que la vía diplomática permita sacar al país de la situación de “no guerra ni paz” que se prolonga desde hace años.

Pezeshkian destacó que las tratativas se desarrollan bajo la guía del líder supremo, Ali Khamenei, y planteó que un eventual entendimiento con Estados Unidos podría facilitar la remoción de obstáculos para el desarrollo económico iraní, fuertemente golpeado por las sanciones internacionales.

El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, quien encabeza la delegación de Teherán, reforzó el mensaje a través de la red social X, donde aseguró que existe una “oportunidad histórica” para alcanzar un acuerdo “justo y equitativo” que atienda las preocupaciones mutuas y proteja los intereses de todas las partes.

El rol de China y la mirada de las potencias

China, actor clave en el tablero internacional y socia estratégica de Irán, reiteró su rechazo al uso o la amenaza del uso de la fuerza y llamó a resolver las diferencias mediante canales políticos y diplomáticos. La portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, subrayó que Pekín apoya la estabilidad interna iraní y la defensa de sus “derechos e intereses legítimos”.

  • Beijing pidió a todas las partes actuar con moderación y priorizar el diálogo para desactivar la tensión.
  • China se mostró dispuesta a “seguir desempeñando su papel como país importante y responsable” en la búsqueda de una salida negociada.

“Las partes tienen una oportunidad histórica para alcanzar un acuerdo sin precedentes capaz de resolver las preocupaciones mutuas y salvaguardar los intereses comunes”, sostuvo el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi.

Mientras la comunidad internacional observa el desarrollo de estas gestiones en Ginebra, la clave estará en comprobar si la “apertura sin precedentes” que describen los mediadores puede traducirse en concesiones concretas: límites verificables al programa nuclear iraní, alivio de sanciones económicas y garantías de seguridad que eviten una nueva confrontación en Medio Oriente.

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