Reunión en Ginebra prepara una nueva cumbre tripartita

NewsITe
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, adelantó que las conversaciones previstas para este jueves en Ginebra entre delegaciones de su país y de Estados Unidos serán un paso clave en la preparación de una nueva reunión tripartita con Moscú y Washington, que se proyecta para marzo. La instancia se dará en un contexto de fuertes tensiones diplomáticas y económicas vinculadas a la guerra en Ucrania.
De acuerdo con medios internacionales, el trasfondo de estas discusiones incluye las recientes acusaciones de Hungría contra Ucrania por presuntos daños al oleoducto Druzhba, una de las principales vías de suministro energético de Europa del Este. A esto se suma una advertencia de Washington a Kiev por ataques ucranianos que habrían afectado intereses económicos estadounidenses en la región del Mar Negro.
Según reveló la vice primera ministra y diplomática ucraniana Olga Stefanishyna, los ataques al puerto ruso de Novorosíisk, donde opera la Terminal Marítima del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), generaron malestar en el gobierno estadounidense. La funcionaria explicó que esas acciones, registradas hacia fines del año pasado, impactaron en inversiones de empresas de Estados Unidos en proyectos petroleros vinculados con Kazajistán.
Stefanishyna indicó que recibió una demarche, es decir, un aviso diplomático formal, por parte del Departamento de Estado norteamericano, en el que se transmitió la preocupación por los efectos colaterales de las operaciones ucranianas sobre activos económicos estadounidenses. Sin embargo, aclaró que Washington no exigió a Kiev detener sus ataques contra la infraestructura militar y energética rusa, sino que pidió evitar golpear intereses directamente asociados a compañías de su país.
Presiones cruzadas y debate por las sanciones a Rusia
En sus declaraciones, la funcionaria ucraniana lamentó que, tras más de tres décadas de independencia, Ucrania no haya logrado atraer un volumen de inversiones estadounidenses similar al que hoy mantiene Estados Unidos en Kazajistán. Esa asimetría económica, remarcó, se hace visible en el modo en que se calibran los riesgos y costos de cada operación militar en el Mar Negro.
Al mismo tiempo, Stefanishyna instó al Congreso estadounidense a avanzar con una legislación que endurezca las sanciones contra Rusia. A su juicio, la demora en la aprobación de nuevos paquetes de medidas restrictivas es interpretada en Moscú como una señal de debilidad de Occidente y como una posible victoria política para el Kremlin. Para Kiev, mantener la presión económica sobre Rusia es tan importante como la asistencia militar para sostener la defensa del territorio ucraniano.
Fuentes ucranianas recuerdan que, en noviembre del año pasado, lanchas no tripuladas inutilizaron por completo el sistema de amarre de la terminal del CPC en Novorosíisk, lo que paralizó durante varios días los envíos de petróleo a través de esa vía clave. Esos episodios forman parte de un tablero más amplio, donde cada movimiento militar tiene derivaciones energéticas y diplomáticas que impactan en Europa, Asia Central y Estados Unidos.
“Si logramos imponer más sanciones y más presión a Rusia, no estarán en condiciones de retirarse de las negociaciones”, sostuvo Stefanishyna, al resumir la estrategia de Kiev frente al Kremlin y a sus aliados.
En este contexto, la cita en Ginebra aparece como un nuevo intento por ordenar las posiciones de Washington y Kiev de cara a un eventual diálogo tripartito con Moscú. Mientras Ucrania busca garantías de seguridad y apoyo sostenido, Estados Unidos intenta equilibrar el respaldo político y militar con la protección de sus propios intereses económicos en la región.

