Una exintegrante de la red de Yao Cabrera llegó a la TV masiva

NewsITe
La flamante edición de Gran Hermano: Generación Dorada quedó envuelta en la polémica tras la incorporación de Luana Fernández, una joven influencer que integró la estructura de la Mansión WiFi, liderada por los youtubers Yao Cabrera y Nathan Castro, alias Mini Bo. Ambos se encuentran actualmente detenidos y condenados por trata de personas y reducción a la servidumbre, mientras avanza una investigación paralela por presunto lavado de activos y otros delitos graves.
Según la investigación impulsada por el manager de medios Jorge Zonzini, que derivó en la Causa N° 10007/20, la organización conocida como WI FI TEAM llegó a acumular más de 45 millones de seguidores, en su mayoría chicos y chicas de entre 5 y 14 años. La denominada “Mansión WiFi”, ubicada en el barrio San Marcos del partido bonaerense de Escobar y rebautizada por las víctimas como la “Casa del Terror”, habría sido el epicentro de abusos sexuales, explotación laboral y distintos tipos de violencia.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Zonzini recordó que su denuncia original fue acompañada por los testimonios del editor Mariano Fernández y de la diseñadora gráfica Giovana De Mitole, quienes se presentaron como víctimas de explotación laboral y sexual dentro del esquema comandado por Cabrera. Ambos señalaron que el modelo de negocios se sostenía sobre contenidos dirigidos al público infantojuvenil y eventos en discos como La Casita y Bica Bar, en Escobar, donde, de acuerdo a la causa, se habría suministrado alcohol y estupefacientes a menores de edad.
La red de influencers y las acusaciones por secta destructiva
La investigación judicial y mediática no solo apunta a Cabrera y a Mini Bo, sino también a una veintena de influencers que habrían integrado activamente el WI FI TEAM. Entre ellos se mencionan, además de Luana Fernández —conocida en redes como “Lula WiFi”—, a Candela Díaz, Luli Mieri, Rosina Valiente, Kevin Macri, Fabri Lemus, Nathan Bianco, Diego Llamazares, Javi Ayul, Irupe Cabrera, Matías Cabrera, Ulises Magic y Juan Pablo Barbot, entre otros nombres que podrían seguir sumándose a la causa.
De acuerdo con los testimonios reunidos, muchas de estas prácticas se extendieron durante varios años y se intensificaron durante el aislamiento por la pandemia de coronavirus, cuando el consumo de contenidos en redes sociales creció de manera exponencial. Allí, señalan las víctimas, se habría consolidado una dinámica que Zonzini define como la de una “secta destructiva”: una estructura jerárquica que captaba a niñas, niños y adolescentes vulnerables bajo la apariencia de entretenimiento, fama rápida y pertenencia a una comunidad virtual.
El manager sostiene que, dentro de ese esquema, algunas jóvenes realizaban transmisiones de contenido sexual explícito que eran dirigidas al público menor de edad mediante diversas maniobras tecnológicas para eludir el control de los padres. Estas prácticas, sumadas a la comercialización de contenidos y productos vinculados al grupo, habrían generado una millonaria facturación que motivó a la jueza federal de San Martín, Nada Flores Vega, a abrir una causa por presunto lavado de activos.
Impacto en las infancias y el rol de los medios
Las víctimas también describen un entramado económico en el que se habría promovido la compra compulsiva de contenidos, supuestos beneficios exclusivos y participación en fiestas, con el consecuente endeudamiento y estafas a familias enteras. Se mencionan casos en los que menores habrían utilizado sin permiso las tarjetas de crédito de sus padres, alentados por el propio grupo para sostener el negocio que orbitaba en torno a la Mansión WiFi.
- Captación de niños y adolescentes mediante contenidos de entretenimiento en redes.
- Presunta explotación sexual y laboral dentro de la Mansión WiFi.
- Venta de alcohol y drogas a menores en fiestas y eventos.
- Facturación millonaria y sospechas de lavado de activos.
“Sin el involucramiento de los medios de comunicación, proteger a nuestros niños de las redes y de estas sectas es muy difícil. #ConLosNiñosNo no debería ser solo un hashtag sino una causa común de alerta para toda nuestra comunidad en la protección de nuestras infancias”, advirtió Jorge Zonzini.
La presencia de una exintegrante de este entramado en Gran Hermano: Generación Dorada reabre el debate sobre la responsabilidad de la televisión y las plataformas de streaming al dar visibilidad a figuras vinculadas a investigaciones por delitos graves. En un escenario donde las redes sociales son una puerta de entrada cotidiana para millones de chicos y chicas, el llamado de atención sobre los mecanismos de captación y manipulación se vuelve central en la agenda pública.

