Cambio de mando en las transportistas eléctricas del norte

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El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) autorizó un giro decisivo en el mapa del transporte de energía en el norte del país: los empresarios Diego Héctor Castro y Melitón López pasan a concentrar el control indirecto de las principales líneas de alta tensión del NOA y el NEA, a través de una compleja operación societaria que reconfigura el poder dentro del sector.
La medida fue formalizada mediante la Resolución 83/2026, publicada en el Boletín Oficial, que avala la compraventa de acciones concretada el 3 de septiembre de 2025. El núcleo de la operación fue la adquisición del 100% del capital social de Asisnort S.A. por parte de las firmas CO Desarrollo S.A. y Latam Inversores S.A., vehículos de inversión vinculados a Castro y López.
A través de esas sociedades, ambos empresarios pasaron a controlar Asisnort y, por esa vía, tomaron una posición dominante en Elecnorte S.A. Esta compañía posee el 57,76% del capital de Transnoa S.A. —transportista troncal en el Noroeste Argentino— y el 27,43% de las acciones clase A de Transnea S.A., concesionaria clave en el Noreste. En los hechos, el cambio implica que un mismo núcleo empresario pasa a tener fuerte incidencia en dos operadoras monopólicas en sus áreas de concesión.
El análisis del ENRE y el impacto en la competencia
El ENRE evaluó la operación bajo dos ejes centrales: la capacidad técnica de los nuevos controlantes y los efectos sobre la competencia. El informe técnico interno concluyó que Castro y López acreditan antecedentes suficientes en el rubro eléctrico y que la operación no vulnera las restricciones del marco regulatorio fijadas por la Ley 24.065 ni las incompatibilidades establecidas en los pliegos de concesión.
Al mismo tiempo, el organismo regulador sostuvo que el cambio de control no produce un incremento “indebido” en la concentración del mercado de transporte de energía eléctrica. Este punto resulta especialmente sensible por el peso regional de Transnoa y Transnea y por la condición de monopolios naturales que tienen las transportistas en cada área de concesión.
La intervención del ENRE se dio a partir de un requerimiento de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, en el marco del expediente de concentración económica “Conc. 2058”. En este tipo de casos se aplica un doble filtro: el de la autoridad sectorial y el de competencia, dadas las implicancias que pueden tener estos movimientos sobre tarifas, inversiones y calidad de servicio.
Una cadena societaria compleja y un sistema bajo presión
La resolución también deja constancia de que CO Desarrollo y Latam Inversores adquirieron participaciones en Norte Grande Eléctrico S.A., otra pieza de la trama societaria. Sin embargo, el ENRE aclaró que no puede expedirse sobre ese tramo porque la secuencia previa de transferencias no había sido autorizada oportunamente, lo que deja un flanco abierto en la supervisión del negocio.
Más allá de las formalidades, el corazón del cambio está en Elecnorte: al controlar Asisnort y articular con otros socios, Castro y López quedan al frente de la empresa que define el rumbo de Transnoa y tiene voz de peso en Transnea. En provincias del NOA y NEA, donde los cortes de suministro, colapsos de tensión y deficiencias en la infraestructura son una constante, la concentración de poder en pocas manos despierta interrogantes y recelos.
- Transnoa opera la red troncal de alta tensión en el Noroeste Argentino.
- Transnea desempeña un rol equivalente en el Noreste del país.
- Ambas concesionarias tienen incidencia directa en la calidad del servicio eléctrico regional.
Gobiernos provinciales y organizaciones de defensa de usuarios vienen señalando desde hace años la falta de inversiones suficientes, fallas reiteradas y demoras en el mantenimiento de las redes. En ese contexto, la consolidación de un nuevo grupo de control resulta clave para el futuro inmediato del sistema eléctrico del norte.
Desafíos para el Estado y dudas de usuarios
Con la resolución 83/2026, el ENRE dio por cumplidos los requisitos formales: el negocio respeta el marco normativo, no eleva de forma indebida la concentración del mercado y los nuevos dueños exhiben la capacidad técnica mínima exigida. Sin embargo, para usuarios, provincias y reguladores, el verdadero impacto del cambio recién empezará a medirse en la próxima etapa.
La incógnita central es si la nueva estructura accionaria se traducirá en más y mejores inversiones o si solo implicará un reacomodamiento del poder económico detrás de las mismas líneas de transmisión.
La capacidad del Estado nacional y los entes reguladores para condicionar inversiones, exigir planes de mantenimiento y fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones será determinante. La balanza entre el interés público y la nueva posición dominante del grupo empresario en el tablero eléctrico del norte argentino marcará, en los hechos, la calidad del servicio que recibirán millones de usuarios en los próximos años.

