Del apoyo unánime a la salida inesperada de Gallardo

NewsITe
En apenas unos meses, la relación entre Marcelo Gallardo y la dirigencia de River Plate pasó de una muestra de respaldo absoluto a una ruptura que sacudió la vida institucional del club. La renuncia del entrenador, aceptada rápidamente por la comisión directiva, expone la fuerte presión deportiva y política que atraviesa a la entidad de Núñez.
En noviembre de 2025, el presidente de River, Stéfano Di Carlo, encabezó la renovación del contrato de Gallardo con un mensaje contundente: la intención era sostener su proyecto y devolver al equipo a los primeros planos. En aquel acto, el dirigente expresaba que creía “profundamente en su figura, en su determinación, en su capacidad de trabajo y en el perfecto registro de haber llevado a este club a lo más alto”.
El objetivo trazado entonces era claro y sin dobles lecturas: “Que River vuelva a ganar”. Gallardo, fiel a su estilo, respondió con autoconfianza y compromiso, asegurando tener “la convicción necesaria para redoblar la apuesta” y encarar una nueva etapa en el banco millonario, tras años de éxitos locales e internacionales.
Sin embargo, los resultados no acompañaron. El cierre de 2025 fue irregular y las últimas fechas del Torneo Apertura terminaron de profundizar la crisis. Las derrotas consecutivas ante Tigre, Argentinos Juniors y Vélez no sólo alejaron a River de la pelea por el título, sino que desgastaron la relación entre el cuerpo técnico y la dirigencia, que empezó a evaluar escenarios de cambio.
Un golpe político para Di Carlo y la búsqueda del sucesor
La salida de Gallardo se transformó en el primer golpe fuerte en la gestión de Stéfano Di Carlo. El presidente, que hacía pocos meses lo había respaldado públicamente, se vio obligado a aceptar la renuncia y a activar de inmediato el operativo sucesor para evitar un interinato prolongado que pudiera acentuar la incertidumbre deportiva.
De acuerdo con lo que trascendió en las últimas horas, Di Carlo ya mantuvo reuniones con el director deportivo del club, el uruguayo Enzo Francescoli, para definir los pasos a seguir. En ese contexto, comenzó a ganar fuerza el nombre de Eduardo “Chacho” Coudet, entrenador con pasado en el fútbol argentino y experiencia internacional, que aparece como uno de los principales candidatos para hacerse cargo del plantel profesional.
- La renuncia de Gallardo llega tras una seguidilla de derrotas en el Torneo Apertura.
- La dirigencia busca un reemplazante rápido para evitar un interinato prolongado.
- Coudet surge como opción fuerte, respaldado por el área deportiva del club.
“Que River vuelva a ganar”, había sido el lema de la renovación de contrato. Tres meses después, la necesidad de un cambio de rumbo terminó imponiéndose sobre el respaldo inicial.
Mientras los hinchas procesan el abrupto final de un ciclo que había sido ratificado hace muy poco tiempo, en los pasillos del Monumental la prioridad es encontrar un nuevo conductor que devuelva estabilidad y resultados. La decisión que tome la dirigencia en los próximos días marcará el rumbo deportivo y político de River para las próximas temporadas.

