Fuerte tormenta causó demoras y anegamientos en Aeroparque

Complicaciones operativas por el temporal en el AMBA

Sector anegado y operaciones afectadas en Aeroparque Jorge Newbery

NewsITe

El Aeroparque Jorge Newbery atravesó anoche una jornada de fuerte tensión operativa como consecuencia del violento temporal que afectó al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con intensa actividad eléctrica, ráfagas de viento y abundante caída de agua en poco tiempo.

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Según indicaron fuentes de Aeropuertos Argentina, alrededor de las 0.50 se produjo el desborde de una canaleta interna ubicada en el cielorraso suspendido de la planta alta de la terminal. Esa falla derivó en una filtración de agua sobre el área de asientos de un local gastronómico del sector público, lo que obligó a evacuar preventivamente el espacio y retirar las placas del sector afectado.

Si bien las imágenes del anegamiento circularon con rapidez en redes sociales, desde la concesionaria aclararon que no hubo derrumbe de cielorrasos ni de estructuras y que, en ningún momento, estuvo en riesgo la integridad física de los pasajeros ni del personal. La filtración fue contenida y los trabajos de limpieza y reacondicionamiento permitieron reabrir la zona cerca de las 3 de la madrugada, restableciendo la operatoria habitual.

Alerta Roja y pasajeros demorados dentro de los aviones

El episodio coincidió con la activación del Alerta Roja por actividad eléctrica en el entorno del aeropuerto, medida que se extendió por al menos dos horas y media. Mientras rige esta condición, todas las tareas en rampa —como embarque y desembarque, movimiento de aeronaves en tierra, manipuleo de equipajes y servicios de apoyo— quedan suspendidas por protocolos de seguridad.

El sistema de Detección de Actividad Eléctrica en Aeropuertos emite inicialmente una alerta amarilla cuando registra descargas a 15 kilómetros, advirtiendo al personal operativo vía correo electrónico y SMS. Si los rayos se detectan dentro de un radio de 5 kilómetros, se declara la alerta roja, se activan sirenas y luces estroboscópicas en las áreas operativas y se ordena la interrupción de las tareas en plataforma hasta que transcurran al menos 10 minutos sin nuevos eventos eléctricos.

Este escenario derivó en que varios vuelos que aterrizaron minutos después de la medianoche debieran permanecer en pista con los pasajeros a bordo, sin autorización para descender. Uno de los casos más notorios fue el vuelo 5019 de Flybondi, procedente de Córdoba, que tocó pista a las 0.15 y recién pudo iniciar el desembarque después de las 2.30, cuando la tormenta dio un respiro y se levantaron las restricciones.

Desvíos, reprogramaciones y operaciones afectadas

La combinación de lluvias intensas, fuertes vientos y descargas eléctricas no solo generó demoras, sino también desvíos y reprogramaciones. Al menos cuatro vuelos que estaban programados para aterrizar después de la medianoche recién pudieron hacerlo entre las 4 y las 5 de la mañana, ya con el frente de tormenta alejado del corredor aéreo porteño.

En paralelo, otros cuatro servicios —tres de Aerolíneas Argentinas y uno de Jetsmart— fueron derivados al Aeropuerto Internacional de Ezeiza como alternativa operativa, una maniobra habitual en situaciones de meteorología adversa para garantizar la seguridad de las operaciones y de los pasajeros.

“La filtración fue contenida y el sector quedó completamente limpio y habilitado para continuar con su normal operación cerca de las 3 de la mañana”, señalaron desde Aeropuertos Argentina.

Fuentes aeronáuticas remarcan que, si bien las demoras y desvíos generan malestar entre los usuarios, la prioridad en escenarios de tormenta fuerte y actividad eléctrica intensa es preservar la seguridad en tierra y en vuelo. En ese marco, la activación del sistema de alertas y la suspensión temporaria de las tareas en rampa responden a estándares internacionales que buscan reducir al máximo el riesgo para el personal y los pasajeros.

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