La Universidad Di Tella registra el tercer mes seguido de baja

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La confianza en el gobierno de Javier Milei volvió a retroceder en febrero y encadenó así su tercera baja mensual consecutiva, de acuerdo con el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Torcuato Di Tella. Pese a la caída, el nivel actual aún se ubica por encima del promedio registrado durante la gestión de Mauricio Macri.
Según el informe, procesado a partir de una encuesta de Poliarquía Consultores realizada entre el 2 y el 12 de febrero, el indicador marcó 2,38 puntos. Esto implica una baja de 0,6% respecto de enero, que se suma al retroceso de 2,8% del mes previo y al leve descenso de 0,1% de diciembre. En la comparación interanual, la confianza muestra una contracción de 6,8%.
El valor actual de 2,38 puntos se alinea con el promedio de lo que va de la administración Milei, estimado en 2,44 puntos. Cuando se contrasta ese desempeño con los promedios históricos de las últimas presidencias, Milei se ubica en el segundo lugar: primero aparece Néstor Kirchner, con 2,49 puntos; luego el actual mandatario, con 2,44; y más atrás Mauricio Macri, con 2,27 puntos. Cierran la lista los mandatos de Cristina Fernández de Kirchner —1,71 en el primero y 1,83 en el segundo— y Alberto Fernández, con 1,69.
Cómo se compone el índice y qué cambió en febrero
El ICG se construye a partir de cinco dimensiones vinculadas al desempeño del Poder Ejecutivo. En febrero se registraron resultados mixtos, con mejoras en algunos aspectos y retrocesos en otros, lo que explica la baja global del indicador.
- Honestidad de los funcionarios: alcanzó 2,76 puntos y subió 2,6% frente a enero.
- Eficiencia en la administración del gasto: llegó a 2,29 puntos, con una mejora de 2,7% mensual.
- Capacidad para resolver problemas: cayó 4,9% y se ubicó en 2,70 puntos.
- Evaluación general del gobierno: marcó 2,18 puntos, con una baja de 1,8%.
- Preocupación por el interés general: descendió 1% hasta 1,99 puntos.
Los resultados muestran que la percepción de honestidad y de manejo del gasto mejoró levemente, mientras que se deterioró la evaluación sobre la capacidad para resolver problemas concretos y la mirada general sobre la gestión.
Diferencias por género, edad y región del país
El informe también detalla brechas significativas según el perfil de los encuestados. Por género, la confianza es claramente mayor entre los hombres, con un valor de 2,62 puntos, frente a 2,11 puntos en las mujeres. La distancia entre ambos grupos se amplió este mes a 0,51 puntos.
En términos educativos, el nivel de mayor confianza ya no es el de estudios terciarios o universitarios, sino el de personas con secundario completo, que alcanzan 2,56 puntos. Detrás se ubica el segmento con formación terciaria o universitaria, con 2,41 puntos.
Por edad, el grupo de 18 a 29 años se muestra como el más optimista respecto del gobierno: en febrero su índice trepó a 2,99 puntos, tras un crecimiento mensual de 10,7%. En el contraste territorial, el Interior del país mantiene la confianza más alta, con 2,60 puntos, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires los valores son sensiblemente menores: 2,10 en la Ciudad de Buenos Aires y 2,04 en el conurbano bonaerense.
Expectativas económicas y polarización en la mirada
Las perspectivas sobre la economía personal a un año aparecen como un factor clave en la confianza. Entre quienes creen que su situación mejorará dentro de doce meses, el índice se dispara hasta 4,30 puntos, muy por encima del promedio general. En cambio, dentro del grupo pesimista, que anticipa un deterioro, la confianza se derrumba a apenas 0,43 puntos.
Para la Universidad Di Tella, la evolución del ICG refleja tanto el impacto de las primeras medidas de la gestión Milei como la fuerte polarización en las expectativas sobre la economía y el rumbo del país.
De esta forma, el gobierno mantiene un nivel de confianza superior al que exhibió buena parte de las administraciones recientes, pero enfrenta señales de desgaste temprano y un escenario social partido entre quienes esperan una mejora futura y quienes ya anticipan un agravamiento de sus condiciones de vida.

