Ruptura en el Senado: tres senadores del Norte se alejan del kirchnerismo

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Al menos tres senadores peronistas del Norte del país se preparan para dar un paso clave en la reconfiguración del mapa político del Senado. Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) evalúan dejar el interbloque que conduce el formoseño José Mayans, en medio de un creciente malestar con el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y la agenda política que impulsa el kirchnerismo.
Los legisladores forman parte del bloque Convicción Federal (CF), que hoy integran también Fernando Salino (San Luis), su presidente, y Fernando Rejal (La Rioja). Mientras que estos últimos mantendrían su pertenencia al espacio que nuclea Mayans, Andrada, Moisés y Mendoza ya habrían tomado distancia política y analizan conformar un nuevo armado parlamentario más cercano a los gobernadores del Norte aliado al Gobierno nacional.
En el entorno del Senado describen a Mayans como un jefe de interbloque cuya capacidad de conducción se vio erosionada en los últimos meses. Su alineamiento con las posiciones que emanan de la mesa política vinculada a Cristina Kirchner —identificada con el edificio de San José 1111, donde funciona el Instituto Patria— genera resistencias en sectores peronistas que buscan un vínculo más pragmático con la Casa Rosada de Javier Milei.
El trasfondo del conflicto excede las tensiones personales. Cristina Kirchner, en su rol de presidenta del PJ Nacional, impulsó intervenciones en varios distritos del partido, entre ellos Jujuy. En esa provincia, Carolina Moisés mantiene una fuerte disputa interna con la organización que responde directamente a Máximo Kirchner, lo que profundizó el quiebre con el sector K.
El rol de los gobernadores del Norte y el nuevo esquema de poder
Los tres senadores que evalúan romper con el interbloque peronista tienen como principales referencias políticas a gobernadores que hoy dialogan de manera fluida con el presidente Javier Milei. Se trata de Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), figuras centrales en el nuevo esquema de alianzas que impulsa el oficialismo nacional para avanzar con su agenda legislativa.
En este contexto, la Casa Rosada apuesta a sumar voluntades en el Senado para aprobar proyectos sensibles, como la reforma laboral y cambios estructurales en materia económica y fiscal. Los gobernadores del Norte, necesitados de recursos y obras para sus provincias, aparecen como socios clave para garantizar gobernabilidad, aun a costa de profundizar la fractura dentro del peronismo tradicional.
- Reconfiguración del bloque peronista con posibles nuevos subbloques provinciales.
- Mayor margen de maniobra para el oficialismo en votaciones ajustadas del Senado.
- Impacto directo en la interna del PJ y en el liderazgo de Cristina Kirchner.
El alejamiento de estos senadores del Norte expone el desgaste del esquema de conducción kirchnerista en el Senado y consolida a los gobernadores como actores decisivos en la negociación con la Casa Rosada.
La definición formal de la ruptura se conocerá en los próximos días, pero en los pasillos del Congreso dan por hecho el reacomodamiento. El movimiento no solo debilita al kirchnerismo en la Cámara alta, sino que también acelera la transición hacia un peronismo más fragmentado, donde los liderazgos territoriales comienzan a pesar más que las estructuras nacionales.

