Robots humanoides, las nuevas estrellas del Año Nuevo Lunar

NewsITe
Los festejos por el Año Nuevo chino tuvieron este año un condimento tecnológico inédito: robots humanoides que compartieron escenario con artistas y bailarines en distintas galas y celebraciones a lo largo de China. Desde la tradicional Gala de la Fiesta de la Primavera hasta espectáculos regionales, estas máquinas cada vez más ágiles se consolidan como protagonistas de la escena cultural.
En la gala central realizada el 16 de febrero, cuatro empresas emergentes del sector —Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab— ocuparon un rol destacado. Sus creaciones mostraron movimientos coordinados, capacidad para interactuar con el público y precisión en coreografías complejas, reflejando el salto tecnológico que vive la robótica humanoide en el país asiático.
Además de la transmisión principal, los robots se integraron a distintas puestas artísticas locales, según un informe de la agencia Xinhua al que accedió Noticias Argentinas. En la provincia oriental de Jiangxi, dos humanoides participaron de una obra de danza dramática previa al inicio del Año Nuevo, acompañando a los intérpretes con pasos fluidos sobre canciones populares, en una fusión poco habitual entre tradición y alta tecnología.
Fabricación en Shanghái y homenaje a la tecnología
Los robots que intervinieron en esa obra fueron desarrollados por la compañía Shanghai EmbodyDeep Science and Technology Co., Ltd. y formaron parte de un espectáculo inspirado en el Tiangong Kaiwu, una enciclopedia del siglo XVII dedicada a la tecnología y la industria china. El montaje buscó tender un puente entre el legado científico histórico del país y las innovaciones de la actualidad.
“La representación en sí misma rinde homenaje a la tecnología y los robots que acompañaron a los actores en el escenario nos mostraron una vez más cómo la tecnología puede sorprendernos”, señaló Hu Jingchen, asistente al espectáculo. Para el director ejecutivo de EmbodyDeep, Shi Zhongwei, estos desarrollos ya no se limitan al mundo fabril: «Los robots no son solo herramientas industriales, también pueden convertirse en actores digitales y símbolos culturales dentro de las tendencias artísticas emergentes», sostuvo.
De la fábrica al escenario: actores digitales y patrimonio cultural
Shi detalló que los humanoides también fueron preparados para trabajar junto a la compañía de la Ópera Huangmei de Anhui, donde participaron de reinterpretaciones de piezas clásicas. El objetivo fue doble: responder a la demanda de nuevas experiencias por parte del público y, al mismo tiempo, ayudar a difundir y actualizar el patrimonio cultural tradicional mediante formatos escénicos innovadores.
El avance no se limita a un solo grupo de artistas. Antes de la llegada del Año Nuevo chino, la Asociación de la Industria de Robótica de Shandong organizó una gala especial que reunió a más de 200 robots y perros robóticos en 19 números diferentes. Hubo acrobacias, exhibiciones de artes marciales, coreografías de danza y breves obras teatrales, todas protagonizadas o acompañadas por estas plataformas inteligentes.
- Los robots oficiaron de bateristas en los actos de apertura.
- Manejaron bastones fluorescentes y carteles luminosos en perfecta sincronía.
- Interpretaron líneas humorísticas que generaron risas y sorpresa en el público.
De acuerdo con Wang Shuang, subdirectora general de Rokae (Shandong), una de las firmas participantes, se los entrenó durante dos meses en escenarios simulados antes de su presentación en vivo. El proceso incluyó la programación de movimientos, pruebas de estabilidad y adaptación a luces, sonidos y cambios de ritmo propios de los espectáculos masivos.
“Ya no es solo un juguete. Se está convirtiendo en un compañero con IA de largo plazo y en constante evolución”, resumió Wang, reflejando el cambio de paradigma que atraviesa la robótica humanoide.
La masiva presencia de robots en las celebraciones del Año Nuevo chino funciona así como una vidriera del rumbo que China busca consolidar: integrar la inteligencia artificial y la robótica a la vida cotidiana, no solo en fábricas y laboratorios, sino también en espacios culturales y de entretenimiento. El escenario, cada vez más, se comparte entre artistas humanos y actores digitales.

