Rusia intensificó los ataques contra la infraestructura energética de Ucrania con misiles y drones

Los bombardeos alcanzaron Kiev, Odesa y varias regiones del centro y norte del país. Las autoridades ucranianas confirmaron al menos una víctima fatal, decenas de heridos y daños en viviendas, vías ferroviarias y el sistema eléctrico, en una nueva escalada del conflicto.

rusia ataques ucrania

Rusia lanzó en las últimas horas una serie de ataques masivos contra la infraestructura energética de Ucrania, mediante el uso de misiles balísticos, misiles de crucero y decenas de drones de ataque. Según informaron el ejército ucraniano y autoridades locales, los bombardeos dejaron al menos una persona muerta y varios heridos, además de provocar daños significativos en instalaciones clave del sistema eléctrico.

Los ataques nocturnos impactaron en la ciudad de Kiev y su región metropolitana, el puerto de Odesa sobre el mar Negro y zonas del centro del país. También se registraron consecuencias materiales en áreas residenciales y en tramos de la red ferroviaria, lo que obligó a desplegar operativos de emergencia durante la madrugada.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, afirmó que los ataques también se dirigieron contra las regiones de Dnipro, Kirovohrad, Mykolaiv, Poltava y Sumy. Según explicó, el objetivo central fue el sector energético, aunque los bombardeos afectaron de manera directa a la población civil. La información fue confirmada por fuentes oficiales y reproducida por la agencia Reuters.

Zelenskiy sostuvo que, solo en la última semana, Rusia lanzó más de 1.300 drones, más de 1.400 bombas aéreas guiadas y 96 misiles contra territorio ucraniano. En ese contexto, advirtió que Moscú “sigue invirtiendo más en ataques que en diplomacia”, en un escenario donde los esfuerzos internacionales por alcanzar un acuerdo de paz permanecen estancados.

Daños, víctimas y respuesta de las defensas aéreas

En la región de Kiev, al menos una persona murió y otras cinco resultaron heridas. El gobernador regional, Mykola Kalashnyk, informó a través de Telegram que se registraron daños en cinco distritos, con más de una decena de viviendas afectadas por el impacto de misiles y drones. Las autoridades locales desplegaron equipos de emergencia para asistir a los damnificados y evaluar los daños estructurales.

En Odesa, el gobernador Oleh Kiper indicó que un ataque nocturno con drones contra la infraestructura energética provocó incendios que fueron controlados por los bomberos. Si bien no se reportaron víctimas fatales en esa región, las autoridades confirmaron interrupciones temporales en el suministro eléctrico.

La fuerza aérea ucraniana precisó que Rusia lanzó un total de 50 misiles y 297 drones durante los ataques nocturnos. De ese total, las unidades de defensa aérea lograron derribar o neutralizar 33 misiles y 274 drones, lo que evitó un daño aún mayor sobre centros urbanos y nodos críticos del sistema energético, de acuerdo con el parte oficial citado por Reuters.

El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, calificó los ataques como actos de terrorismo y reclamó una respuesta más contundente de la comunidad internacional. En un mensaje difundido en la red social X, afirmó que “este terrorismo no se puede normalizar” y pidió la imposición de sanciones más duras contra el Kremlin.

Negociaciones estancadas y una ofensiva sostenida desde 2022

Estados Unidos impulsa desde hace meses negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania, pero las conversaciones no han mostrado avances concretos. Moscú exige que Kiev se retire de sectores de la región oriental del Donbás que aún se encuentran bajo control ucraniano, una condición que el gobierno de Kiev rechaza de manera categórica.

Las últimas rondas de diálogo, celebradas en Ginebra los días 17 y 18 de febrero, concluyeron sin resultados, en un contexto marcado por la continuidad de los ataques y la falta de señales de distensión. Mientras tanto, Rusia mantiene casi a diario ofensivas contra el sistema energético ucraniano, con ataques dirigidos a centrales térmicas, subestaciones eléctricas y redes de transmisión.

Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, los bombardeos contra el sector energético, el sistema de distribución eléctrica y las instalaciones de gas se consolidaron como uno de los ejes centrales de la estrategia militar rusa. Moscú sostiene que estas infraestructuras constituyen objetivos legítimos, al considerar que su destrucción reduce la capacidad de Ucrania para sostener el esfuerzo bélico.

Ucrania, en cambio, acusa a Rusia de buscar deliberadamente el impacto sobre la población civil, con el objetivo de quebrar la voluntad del país mediante cortes de energía, daños en viviendas y afectación de servicios esenciales. Mientras el conflicto continúa, el sistema energético ucraniano permanece bajo presión constante y en estado de alerta permanente ante nuevos ataques.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -