El oficialismo se fortalece y define sus próximos pasos en el Congreso

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La media sanción de la reforma laboral en la Cámara de Diputados marcó un punto de inflexión para el Gobierno nacional. Tras una jornada de intensas negociaciones y concesiones, La Libertad Avanza (LLA) leyó el resultado como una confirmación de su capacidad de construir mayorías circunstanciales en el Congreso y como una señal de que la sociedad mantiene, en líneas generales, su respaldo al rumbo económico y político iniciado tras las elecciones del 26 de octubre.
En la Casa Rosada afirman que, a partir de este envión parlamentario, el Ejecutivo se siente habilitado para avanzar con una agenda de reformas que el oficialismo define como “estructurales”. Con un tono muy distinto al de los primeros meses de gestión, cuando Javier Milei calificó al Congreso como un “nido de ratas”, ahora en Balcarce 50 destacan los acuerdos alcanzados con aliados y gobernadores que se muestran permeables al diálogo.
Los próximos proyectos: impuestos, PASO y Banco Central
Entre los temas prioritarios figura una reforma tributaria integral, eje central del programa económico libertario. La intención oficial es simplificar el esquema impositivo, reducir la presión sobre la actividad privada y “ordenar” tributos nacionales y provinciales. En el bloque de diputados de LLA sostienen que el desempeño legislativo del Gobierno en poco tiempo demuestra que existe margen para debatir cambios profundos que antes parecían imposibles.
Otro punto clave será el impulso de una nueva ley electoral que derogue las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La eliminación de las primarias es un viejo anhelo del oficialismo, que considera que el sistema actual genera costos innecesarios y distorsiones en la competencia política. Este debate se dará, anticipan fuentes oficiales, en coordinación con los gobernadores dispuestos a acompañar la iniciativa.
En el plano financiero, el Gobierno analiza un proyecto para modificar normas del Banco Central vigentes desde 2002, con el objetivo de habilitar a los bancos a otorgar créditos en dólares a personas y empresas que no generen divisas de manera directa. La intención es flexibilizar restricciones heredadas de la salida de la convertibilidad, aunque en el Ministerio de Economía admiten que el texto aún está en estudio y no tiene plazos definidos.
Glaciares, Mercosur y régimen penal juvenil, en la mira
Dentro del menú legislativo también aparece la revisión de la Ley de Glaciares, un tema sensible para la administración libertaria por su impacto en proyectos mineros y energéticos. En el Ejecutivo aseguran que existe consenso entre varios gobernadores para introducir cambios que, según argumentan, permitirían impulsar inversiones sin desatender la protección ambiental.
En paralelo, el Gobierno busca avanzar en la discusión del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, al que considera una herramienta clave para la inserción internacional de la Argentina y la apertura de nuevos mercados para las exportaciones. Asimismo, prepara el debate de un nuevo Régimen Penal Juvenil que reduce la edad de imputabilidad a 14 años, una propuesta que promete generar fuertes controversias políticas y sociales.
Previsional en pausa y promesas a las provincias
La reforma previsional, que en algún momento fue mencionada como un objetivo cercano, quedó por ahora fuera de la agenda inmediata. Voces cercanas al Presidente señalan que “no será en este mandato”, bajo el argumento de que cualquier cambio de fondo requiere antes ampliar el universo de trabajadores registrados en un mercado laboral donde cuatro de cada diez ocupados se desempeñan en la informalidad. En este esquema, el oficialismo esperará a ver los efectos concretos de la reforma laboral antes de avanzar sobre el sistema jubilatorio.
Frente a los gobernadores, la Casa Rosada promete diálogo y soluciones para compensar la caída de la recaudación y aliviar las cuentas provinciales. A cambio, espera respaldo en el Congreso para sostener la agenda de cambios. En LLA destacan el apoyo de sectores del peronismo que aportaron votos decisivos para aprobar la reforma laboral y confían en que esa lógica se replique en los próximos debates.
En Balcarce 50 repiten que “esto va a seguir durante todo el período” y que el avance legislativo se explica, en parte, por la “crisis terminal” que adjudican al kirchnerismo y a la oposición en general.
Con este diagnóstico, el Gobierno se prepara para una nueva etapa de negociaciones en el Parlamento, en la que buscará consolidar su perfil reformista y traducir el capital político obtenido en normas que reconfiguren el sistema impositivo, la estructura electoral y el marco regulatorio económico y penal del país.

