Gasto fijo en alza: cómo impacta el cuidado de las mascotas

NewsITe
El lugar que ocupan los perros y gatos dentro de los hogares argentinos cambió de manera profunda. Ya no se los considera solamente mascotas: para muchos son verdaderos integrantes de la familia, los famosos “perrhijos”. Ese vínculo afectivo se traduce en un gasto mensual cada vez más relevante y en la aparición de prepagas y coberturas de salud específicamente pensadas para animales de compañía.
Según datos recientes, solo en la Ciudad de Buenos Aires hay más perros (casi 494 mil) que niñas y niños menores de 14 años, mientras que a nivel nacional cerca del 80% de los hogares convive con al menos un animal. En ese contexto, el mercado de salud animal vive un boom con la irrupción de empresas tradicionales de medicina prepaga que buscan captar este segmento en crecimiento.
Cuánto cuesta mantener un perro o un gato por mes
Garantizar una buena calidad de vida a un perro o un gato tiene un fuerte impacto en el presupuesto familiar. Relevamientos privados estiman que el costo mensual de mantenimiento de un perro puede rondar los $360.000, una cifra que incluso supera el Salario Mínimo Vital y Móvil vigente. En el caso de los gatos, el gasto suele reducirse aproximadamente a la mitad, aunque también depende del tamaño, la edad y las necesidades sanitarias de cada animal.
El detalle de los gastos fijos muestra con claridad la presión sobre los bolsillos:
- Alimentación: entre $60.000 y $120.000 por mes, según marca, calidad del alimento balanceado y especie.
- Paseos: fundamentales en hogares sin patio. Un paseador cobra en promedio unos $4.000 por salida; contratar 20 paseos al mes suma alrededor de $80.000, con valores que pueden ir de $60.000 a $160.000 según la zona.
- Veterinaria de rutina: una consulta básica parte de los $35.000 y puede llegar a $80.000 en clínicas especializadas de la Ciudad de Buenos Aires.
A eso se le agregan gastos variables como baños, peluquería canina, juguetes, arenas sanitarias para gatos y eventualidades médicas que pueden multiplicar la cuenta mensual.
El desembarco de las prepagas para mascotas
Frente al elevado costo de las emergencias y los tratamientos complejos, empezaron a ganar terreno las llamadas “obras sociales” o prepagas para mascotas. Hasta hace pocos años, el mercado estaba dominado por firmas especializadas de origen veterinario como Medipet, Avsim o Total Pet. Hoy se suman empresas de medicina privada que ya operaban en el sistema de salud humano.
Un caso emblemático es el de Omint, que mediante una alianza con la red OSPAN lanzó planes específicos para animales de compañía. El objetivo es diversificar su cartera y aprovechar un nicho que crece incluso en un contexto económico adverso. También compañías como Vetify ofrecen productos más completos, que incluyen reintegros, asesoramiento telefónico permanente y programas preventivos para extender la esperanza de vida de perros y gatos.
Qué cubren y cuánto salen los nuevos planes
Los planes de salud animal disponibles en el mercado parten de alrededor de $40.000 mensuales, con distintos niveles de cobertura según la empresa y la categoría contratada. Aunque los detalles pueden variar, en general contemplan:
- Consultas en consultorio y guardias de urgencia en una red de veterinarias adheridas.
- Cumplimiento del calendario de vacunación y planes de desparasitación interna y externa.
- Descuentos o cobertura total en cirugías programadas, internaciones y estudios de diagnóstico de alta complejidad.
- Videollamadas o teleconsultas veterinarias disponibles las 24 horas, los siete días de la semana.
Distintos relevamientos muestran que el 94% de los tutores está dispuesto a recortar otros gastos del hogar con tal de no afectar la salud y el bienestar de sus mascotas.
En un escenario de alta inflación y caída del poder adquisitivo, el crecimiento de las prepagas para mascotas evidencia una tendencia clara: la relación emocional con perros y gatos pesa tanto o más que otros rubros del presupuesto. Para muchas familias urbanas, contratar un plan sanitario se convierte en una forma de previsibilidad frente a la escalada de costos y a la imposibilidad de afrontar de contado una emergencia veterinaria de alto valor.
Mientras el mercado sigue sumando jugadores y opciones, la discusión de fondo se instala en la economía cotidiana de los hogares: cuánto se está dispuesto a pagar por asegurar la salud de esos integrantes no humanos de la familia que, para la gran mayoría, ya resultan imprescindibles.

