De un cuento ruso del siglo XIX a un bar estadounidense actual

NewsITe
Un relato escrito hace 175 años por el ruso Iván Turguénev se transformó en una de las obras audiovisuales más comentadas de 2025. Se trata de Los cantores rusos, el cortometraje del director estadounidense Sam Davis, que reimagina el cuento “The Singers” en un bar de un pequeño pueblo de Estados Unidos y que ya se puede ver en Netflix Argentina.
La producción, que figura entre los candidatos al Oscar al mejor cortometraje de acción real, propone un cruce poco habitual entre literatura clásica, cultura digital y lenguaje cinematográfico analógico. Davis combina filmación en 35 mm, actuaciones mayormente improvisadas y un elenco reclutado en redes sociales, en sintonía con una época en la que el talento muchas veces se descubre en videos virales.
La chispa creativa surgió cuando el director leyó “The Singers” en el libro de análisis literario A Swim in a Pond in the Rain, del escritor George Saunders. En el texto original, un grupo de hombres rudos se reúne en una taberna y, casi por accidente, encuentra una inesperada conexión emocional a través de una competencia de canto. Davis reconoció que no pensó de inmediato en una película, hasta que vio en su teléfono el video viral de un músico callejero en el subte: una interpretación, según recordó, “tan hermosa como cruda”.
A partir de ese impacto, decidió trasladar la situación a un bar norteamericano poblado por cantantes anónimos, convocados en TikTok, YouTube e Instagram. El objetivo era llenar el lugar de “genios en bruto, escondidos a plena vista”: artistas que, sin una carrera tradicional, habían conmovido a millones desde sus teléfonos o desde andenes de subte.
Improvisación, cine analógico y una galería de voces virales
La apuesta formal de Los cantores rusos se apoya en dos decisiones fuertes: trabajar con intérpretes no profesionales y prescindir de un guion rígido. Gran parte de los diálogos surgió de la improvisación, un recurso que Davis ya venía explorando en su experiencia en el cine documental. La elección de rodar en 35 mm, en plena era del streaming y la ultra alta definición, aporta una textura cálida y un tono de verité que dialogan con la esencia “hecha a mano” que busca el realizador.
La música se grabó en vivo en el set, lo que refuerza la sensación de estar dentro del bar y asistiendo al momento preciso en que se enciende la chispa entre los personajes. Entre las actuaciones se destacan el pianista callejero Will Harrington, con una potente versión barrelhouse del clásico de blues It Hurts Me Too; el veterano Chris Smither, que reinterpreta en clave folk The House of the Rising Sun; y el vocalista Mike Young, conocido por cantar en el subte de Nueva York y por su paso por America’s Got Talent, que emociona con una versión a capella de I Will Always Love You.
- Participación de figuras virales como el australiano Judah Kelly y el tenor Matthew Corcoran.
- Rodaje en 35 mm y música registrada en vivo para preservar la frescura de cada interpretación.
- Elenco integrado por cantantes descubiertos en TikTok, YouTube e Instagram.
Soledad masculina, comunidad y el poder de la vulnerabilidad
Más allá de su propuesta estética, el corto se inscribe en un debate muy actual: la llamada “epidemia de soledad masculina”, tema que en el último año ganó espacio en medios, estudios académicos y redes sociales. Davis reconoce que esa dimensión ya estaba latente en el cuento de Turguénev y que, trasladada al presente, adquiere una resonancia particular en tiempos de hiperconectividad digital y vínculos frágiles.
“El poder que tiene un poco de vulnerabilidad para construir comunidad es enorme”, sostiene Sam Davis, criado en un pequeño pueblo de Michigan, que admite que el film fue también una forma personal de abrirse emocionalmente.
Desde su estreno mundial en el festival South by Southwest (SXSW), Los cantores rusos cosechó más de 25 premios en certámenes internacionales, incluido el gran premio en FilmQuest, en Utah. El antecedente entusiasma: el ganador de ese festival en 2024, I’m Not a Robot, terminó llevándose el Oscar al mejor cortometraje de acción real.
Davis, ya nominado a los Premios de la Academia como productor por el corto Nǎi Nai & Wài Pó en 2023, confía en que el recorrido festivalero de su nueva obra anime a más espectadores a descubrir esta historia mínima de hombres, canciones y confesiones a puertas cerradas. “Es una manera subversiva de usar el algoritmo para crear algo humano, profundamente analógico”, define. Y el éxito del corto, hoy disponible en Netflix Argentina, muestra que, más allá de las plataformas, la necesidad de comunidad y de expresión sincera sigue siendo tan actual como en aquella taberna rusa del siglo XIX.

