El Gobierno prorrogó por dos años la Emergencia Ferroviaria

El Gobierno extiende el régimen especial para obras y seguridad.

Formación ferroviaria en el sistema ferroviario nacional

El Gobierno nacional resolvió prorrogar por 24 meses la Emergencia Ferroviaria para los servicios de transporte de pasajeros y cargas de jurisdicción nacional, con el objetivo de sostener el plan de obras iniciado en 2024 y profundizar las mejoras en seguridad operativa, infraestructura y material rodante en todo el sistema ferroviario.

La medida quedó oficializada mediante la Resolución 12/2026 de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial. La decisión se apoya en las facultades previstas cuando se declaró la emergencia en 2024, que permitían una única prórroga de hasta dos años para completar trabajos considerados indispensables.

La Emergencia Ferroviaria fue establecida inicialmente a través del Decreto de Necesidad y Urgencia 525/2024, luego de un diagnóstico crítico sobre el estado de la red. El informe oficial describió un sistema deteriorado por años de desinversión y falta de mantenimiento, con impacto directo en la seguridad y en la calidad del servicio que reciben diariamente millones de usuarios.

Plan de obras, prioridades y distribución de recursos

Desde la puesta en marcha de la emergencia, el Ejecutivo avanzó con un Programa de Obras, Trabajos y Contrataciones Indispensables y Urgentes, que ordenó y priorizó intervenciones en la Red Ferroviaria Nacional. Según datos oficiales, ya están en ejecución buena parte de las 226 obras señaladas como prioritarias y más de 60 acciones estratégicas asociadas.

La asignación de recursos del plan se distribuye de la siguiente manera:

  • 31% destinado a obras en vías y puentes.
  • 27% a la compra y reparación de material rodante, adquisición de repuestos para mantenimientos pesados y modernización y ampliación de talleres ferroviarios.
  • 26% para obras de señalamiento.
  • 7% a obras estratégicas de infraestructura.
  • 5% a obras eléctricas.
  • El porcentaje restante se orienta a intervenciones sobre infraestructura deteriorada y a la mitigación de riesgos operativos.

En este marco, se avanzó en la recuperación de infraestructura con más de un siglo de antigüedad, la renovación de más de 40 kilómetros de vías, la instalación de nuevas señales y la implementación total del sistema de frenado automático (ATS) en líneas de trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Material rodante, tecnología y seguridad operacional

Paralelamente, el programa contempló inversiones en material rodante, repuestos críticos y modernización de talleres. Entre las incorporaciones se destacan la compra de 3 locomotoras, 43 triplas diésel (equivalentes a 150 coches de pasajeros), repuestos para más de 500 coches eléctricos y mejoras en instalaciones técnicas claves para el mantenimiento diario de las formaciones.

Las autoridades también informaron el tendido de más de 210 kilómetros de cables de señalamiento, la instalación de 83 señales nuevas, la habilitación de un nuevo viaducto y la colocación de 12 máquinas de cambio de vías, entre otras intervenciones, todas orientadas a reducir fallas, demoras, cancelaciones y riesgos operativos.

Continuidad del régimen y lineamientos futuros

Según fuentes oficiales, la prórroga de la Emergencia Ferroviaria “implica la continuidad de un esquema normativo que ya demostró ser eficaz” y se considera necesaria para consolidar los avances logrados hasta ahora, completar las obras en curso y poner en marcha nuevas intervenciones críticas.

“La extensión del régimen de emergencia permitirá mantener herramientas excepcionales de gestión, continuar con la reorganización del sistema ferroviario orientada a su eficientización y futura privatización, y seguir reforzando la seguridad operativa del servicio”, indicaron voceros del área de Transporte.

Entre los beneficios esperados se mencionan la profundización de los programas de capacitación y profesionalización del personal ferroviario, la reducción de demoras y cancelaciones derivadas del deterioro estructural de la red, y el fortalecimiento de un sistema más seguro, eficiente y sostenible, tanto para los usuarios como para los trabajadores.

Con esta decisión, el Gobierno nacional reafirma que dejar atrás el esquema de emergencia requerirá completar el paquete de obras prioritarias y consolidar un modelo ferroviario moderno, ordenado y económicamente viable, en el que la seguridad operativa se mantenga como eje central de la política pública en materia de transporte.

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