Cuarto paro de la CGT contra Milei y la reforma laboral

La central obrera volvió a desafiar al Gobierno con una huelga nacional

Manifestación sindical frente al Congreso durante el paro de la CGT

NewsITe

La Confederación General del Trabajo (CGT) llevó adelante este jueves el cuarto paro general contra la gestión de Javier Milei, en una jornada marcada por la discusión en la Cámara de Diputados del proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo. Desde la conducción de la central obrera calificaron el nivel de adhesión como de un “acatamiento importantísimo” y renovaron las críticas al rumbo económico y social del Gobierno.

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El impacto más visible de la medida se registró en el transporte público: la mayoría de las líneas de colectivos, los trenes y el subte no prestaron servicio debido a la adhesión del gremio de la UTA. Solo algunas líneas del grupo DOTA circularon con normalidad, al no estar sus choferes encuadrados en ese sindicato. Esta situación derivó en un fuerte aumento de la demanda de autos de aplicaciones, remises y combis, que actuaron como alternativa para quienes intentaron llegar a sus lugares de trabajo.

La huelga también paralizó la actividad en gran parte de las fábricas de distintos rubros industriales, así como la atención al público en organismos estatales, bancos y otras entidades de servicios. En contraste, en las zonas comerciales el acatamiento fue menor: muchos locales a la calle, de diversos rubros, mantuvieron sus persianas levantadas y funcionaron con relativa normalidad, según pudo constatar la prensa durante la jornada.

Balance de la CGT y críticas a la reforma laboral

El cosecretario general de la CGT y dirigente del Sindicato del Seguro, Jorge Sola, sostuvo que el paro expresó un fuerte respaldo a las organizaciones sindicales que se oponen a los cambios en la normativa laboral. Según señaló, desde la noche anterior ya se observaba la adhesión en los turnos nocturnos de las plantas fabriles, donde los trabajadores comenzaron a abandonar sus puestos.

Sola defendió la decisión de la UTA de sumarse a la huelga y remarcó que los choferes “tienen derecho a expresarse también”, al considerar que la masiva adhesión en el transporte debe interpretarse como “un apoyo y una unidad de concepción” frente al proyecto oficial.

Para el dirigente, el respaldo al paro refleja “un enorme rechazo a la destrucción del tejido productivo que se está haciendo desde hace dos años y que cada vez tiene mayor profundidad”. En ese marco, mencionó el caso de la empresa de neumáticos FATE, que anunció el cierre de su planta, como “la punta del iceberg” de un proceso que, según estimó, habría implicado la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo formales desde la llegada de Milei a la Casa Rosada.

La interna sindical y la marcha al Congreso

Mientras se desarrollaba el paro general, sectores considerados “duros” dentro de la propia CGT, junto con sindicatos de las dos CTA, acompañaron la medida con una movilización hacia el Congreso, donde Diputados debatía la reforma laboral tras la media sanción lograda en el Senado. Esta corriente, nucleada en el Frente de Sindicatos Unidos, viene reclamando desde hace semanas una postura más confrontativa de la central frente al Gobierno.

El Frente está integrado por gremios como la UOM, Aceiteros, Pilotos, Aeronáuticos y ATE, entre otros. Su objetivo es presionar para que el movimiento obrero adopte una estrategia de mayor presencia en la calle frente a una reforma que consideran regresiva para los derechos laborales.

En una conferencia ofrecida en la sede de Madres de Plaza de Mayo, previa a la marcha, el secretario general de la UOM, Abel Furlán, afirmó que están “cumpliendo con el mandato de estar en las calles luchando” y sostuvo que no conciben “otro camino que no sea el de la lucha para revertir y transformar esta realidad”.

Rechazo a la reforma y señales al oficialismo

  • Los gremios cuestionan que la reforma flexibiliza condiciones de contratación y despido.
  • Advierten por el impacto sobre salarios, indemnizaciones y poder de negociación colectiva.
  • Sectores sindicales piden profundizar el plan de lucha si el proyecto avanza.

“Esta reforma laboral, mal llamada modernización laboral, tiene como único objetivo el sometimiento y la pérdida de dignidad para todos los trabajadores y trabajadoras de nuestro país. Vamos a seguir trabajando para profundizar nuestra lucha porque nos asiste absolutamente toda la razón”, planteó Furlán.

Con la presión en las calles y el paro nacional como telón de fondo, el tratamiento legislativo de la reforma laboral se convirtió en un nuevo capítulo de la disputa entre el Gobierno y el sindicalismo. Mientras el oficialismo apuesta a avanzar con cambios estructurales en el mercado de trabajo, las centrales obreras prometen sostener la movilización y no descartan nuevas medidas de fuerza si consideran que los derechos laborales se ven amenazados.

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