Un fallo que reabre el debate sobre la impunidad

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La Justicia de Bahía Blanca ordenó la inmediata liberación de Pablo Cuchán, el hombre condenado por el brutal crimen de su entonces novia, Luciana Moretti, ocurrido en 2004 en Ingeniero White, y que también había recibido una segunda condena en 2023 por agredir a su nueva pareja.
La resolución fue dictada por el Juzgado en lo Correccional N° 1 de Bahía Blanca, a cargo del juez Gabriel Giuliani. El magistrado consideró prescripta la causa por lesiones y amenazas por la que Cuchán cumplía una pena de tres años de prisión, impuesta en febrero de 2024, y ordenó su salida de la Unidad Penal N° 19 de Saavedra.
Según la presentación realizada por el abogado defensor, Maximiliano De Mira, los delitos atribuidos en esta última causa no superaban los dos años de pena cada uno. De acuerdo a su planteo, ese plazo ya se encontraba vencido sin que el fallo hubiera quedado firme, por lo que correspondía declarar la prescripción de la acción penal.
La postura de la fiscalía y el rol de la Suprema Corte bonaerense
Frente al planteo de la defensa, se habían interpuesto recursos extraordinarios que aún no fueron resueltos por la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires. Mientras tanto, la fiscalía se opuso al pedido y reclamó que Cuchán continuara detenido hasta que se definiera la situación.
Pese a esa oposición, el juez Giuliani hizo lugar al planteo de la defensa y resolvió que el acusado recuperara la libertad. La decisión se basa en el criterio de que, al estar vencidos los plazos de prescripción para los delitos juzgados, el Estado pierde la potestad de seguir ejerciendo la persecución penal.
- La causa por lesiones y amenazas se dio por prescripta.
- La Suprema Corte bonaerense aún no se expidió sobre los recursos.
- La fiscalía había solicitado que el imputado siguiera preso.
El femicidio de 2004 y la condena civil millonaria
Cuchán fue uno de los nombres más resonantes de la crónica policial argentina tras el crimen de Luciana Moretti, cometido en 2004 en Ingeniero White. Por ese hecho fue condenado por homicidio y cumplió una pena de prisión efectiva, pero recuperó la libertad años más tarde, generando ya entonces fuerte rechazo social.
En paralelo al frente penal, la Justicia Civil de Bahía Blanca dictó a mediados de febrero de este año una sentencia que lo obliga a indemnizar a la familia de Luciana. El monto fijado asciende a $276.889.000 en concepto de daño moral, psíquico y material, una cifra que intenta reparar —de manera siempre incompleta— el impacto devastador del crimen en el entorno de la víctima.
La condena civil por más de 276 millones de pesos busca reconocer el sufrimiento y las secuelas que el femicidio de Luciana Moretti dejó en su familia.
La liberación de Cuchán vuelve a poner en discusión el funcionamiento del sistema judicial, los plazos de prescripción en delitos vinculados a la violencia de género y la distancia que, muchas veces, se percibe entre las resoluciones judiciales y la demanda social de justicia. Mientras tanto, la familia de Moretti continúa su largo recorrido en busca de verdad, reparación y memoria.

