Van Morrison reafirma su pasión por el blues a los 80 años

NewsITe
Van Morrison arranca el año con un gesto contundente hacia sus raíces. A los 80 años, el legendario cantante y compositor norirlandés publica Somebody Tried to Sell Me a Bridge, un álbum extenso de 20 canciones y más de hora y media de duración en el que vuelve a sumergirse de lleno en el blues, el género que marcó sus inicios y que atraviesa toda su obra.
El trabajo funciona como una verdadera declaración de principios. A lo largo de las últimas décadas, Morrison transitó con naturalidad por el jazz, el folk, el R&B, el country y el pop, pero el blues se mantuvo como un hilo conductor desde sus primeros pasos al frente de la banda Them en los años 60. En este nuevo lanzamiento, ese vínculo se refuerza con un enfoque histórico, respetuoso y, al mismo tiempo, vital.
Para este proyecto, el músico se rodea de invitados de peso pesado dentro del género. Figuras como Taj Mahal, Elvin Bishop y Buddy Guy aportan guitarras filosas, armónicas cargadas de swing y voces con décadas de escenario, sumando textura y profundidad a un repertorio que alterna composiciones propias con versiones de clásicos y gemas menos difundidas.
Un recorrido por la historia del blues
El álbum se abre con dos temas de Eddie “Cleanhead” Vinson, Kidney Stew Blues y King for a Day Blues, trabajados con impronta de big band, vientos en primer plano y un clima que remite a los clubes de mediados del siglo XX. A partir de allí, el disco traza un mapa sonoro que rinde tributo a diferentes referentes del blues y del rhythm and blues tradicional.
Morrison rescata composiciones asociadas al dúo Sonny Terry y Brownie McGhee, además de una encendida versión de Rock Me Baby, popularizada por B.B. King, donde se destaca un solo enérgico de Buddy Guy que imprime electricidad y modernidad al clásico. La influencia de John Lee Hooker aparece en una renovada Deep Blue Sea, con un pulso más acelerado, presencia de armónica y un enfoque cercano al boogie.
El recorrido histórico se completa con referencias a Leadbelly, a través de On a Monday, y a Blind Blake, cuya Delia’s Gone introduce un tono más ligero y casi juguetón dentro del conjunto del álbum, equilibrando los momentos de mayor densidad emocional.
Originales, reinvenciones y vigencia artística
Entre las composiciones propias, Monte Carlo Blues propone un shuffle de aire texano con piano protagónico, mientras que Loving Memories confirma que la potencia vocal de Morrison sigue intacta. A pesar del paso del tiempo, su fraseo y su capacidad para transmitir melancolía, energía y espiritualidad continúan siendo marcas registradas.
- Ain’t That a Shame, de Fats Domino, aparece transformada en una balada de tempo lento con coros gospel femeninos y una de las interpretaciones más emotivas del disco.
- El tema que da título al álbum introduce una nota política y crítica social que contrasta con el tono principalmente reverencial del resto del repertorio.
Con Somebody Tried to Sell Me a Bridge, Van Morrison demuestra que, a ocho décadas de vida, mantiene intacta la pasión por el blues y la capacidad de revisitar sus influencias con frescura.
En tiempos dominados por lanzamientos breves y consumo instantáneo, el nuevo disco se planta como una obra ambiciosa, pensada para ser escuchada sin apuro. Van Morrison reafirma así su lugar en la historia de la música popular y confirma que el blues sigue siendo, para él, no solo un punto de partida, sino también un territorio creativo en permanente renovación.

