FATE cierra tras 86 años y su dueño critica el modelo Milei

FATE cierra sus puertas tras 86 años y crece la tensión con el Gobierno

Planta de FATE, histórica fábrica de neumáticos en Argentina

NewsITe

La histórica fabricante de neumáticos FATE, referente del sector automotor argentino durante más de ocho décadas, confirmó el cierre definitivo de su planta luego de 86 años de actividad. La decisión deja sin empleo a más de 920 trabajadores y reaviva el debate sobre el impacto del actual modelo económico sobre la industria nacional.

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El presidente de la compañía, Javier Madanes Quintanilla, ya había advertido en reiteradas oportunidades sobre las dificultades que atravesaba la empresa, en particular desde la apertura de las importaciones y la caída sostenida de la producción y el consumo. Según planteó, la política económica del gobierno de Javier Milei exhibe un “menosprecio al capital nacional” y genera un escenario especialmente adverso para las firmas locales.

En diversas entrevistas brindadas durante 2024, Madanes Quintanilla calificó al ajuste impulsado por el Ejecutivo como “el más duro de la historia” y lo comparó con la crisis de 2001, aunque a su entender en una versión más profunda. También advirtió que la industria del neumático ya había perdido cerca del 30% del empleo en el primer año de gestión de La Libertad Avanza, con una merma significativa en la actividad del sector.

Críticas al enfoque económico y al rol de las entidades empresarias

El empresario sostuvo que el plan económico conducido por el ministro de Economía, Luis Caputo, golpea “gravemente” a las pymes y cuestionó que los beneficios del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI) no se distribuyan de manera equitativa entre actores locales y grandes grupos internacionales. A su juicio, las reglas actuales favorecen a capitales de gran escala en detrimento de quienes invierten desde hace décadas en el país.

En esa línea, Madanes Quintanilla remarcó que, si bien respeta la inversión extranjera, existe una diferencia sustancial entre las multinacionales radicadas en Argentina y los empresarios nacionales que mantienen un compromiso de larga data con el tejido productivo local. “A veces siento un cierto menosprecio al capital nacional”, había señalado, al tiempo que describió como “muy difícil” competir en un país donde el sector informal representa entre el 40% y el 50% de la economía.

Control de capitales, empleo y futuro de la industria

El titular de FATE también se pronunció sobre el esquema de control de capitales. Un año atrás, pronosticó que el cepo cambiario “durará por mucho tiempo” y sostuvo que la Argentina no puede funcionar sin algún tipo de restricción en el corto plazo. Incluso, en declaraciones previas, había asegurado que el país “no va a poder salir de un mecanismo de control de capitales” hasta que no se generen las condiciones para una liberalización plena de los flujos financieros.

  • Más de 920 trabajadores quedan sin empleo directo tras el cierre.
  • El sector del neumático ya venía registrando una caída del 30% en el empleo.
  • El empresario cuestiona el impacto del RIGI y la apertura de importaciones.
  • Se reabre la discusión sobre la competitividad de la industria nacional.

“El momento para todos es de renovar el compromiso de inversión en términos concretos. Eso es lo que el sector privado puede aportar. El resto es orden, y el orden tiene que venir de la política”, sostuvo tiempo atrás Javier Madanes Quintanilla.

En paralelo a sus críticas al rumbo económico, el industrial apuntó contra la “pasividad” de la Unión Industrial Argentina (UIA), a cuya dirigencia calificó como “insignificante”. Pese al impacto social y productivo del cierre, Madanes Quintanilla comunicó a la Agencia Noticias Argentinas que, por el momento, no realizará nuevas declaraciones públicas y que la posición oficial de la firma quedará limitada al comunicado en el que atribuyen la decisión a los “cambios en las condiciones de mercado”.

El cierre de FATE se convierte así en un caso testigo de la tensión entre el esquema de apertura y desregulación promovido por el Gobierno y las demandas de protección y previsibilidad de parte de sectores industriales que, como el neumático, fueron pilares del empleo y la producción nacional durante décadas.

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