Fate cierra tras 80 años y queda bajo la lupa su poderoso dueño

NewsITe
La histórica fábrica de neumáticos Fate, emblema de la industria nacional, confirmó el cierre definitivo de su planta en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, tras más de 80 años de actividad. La decisión implica el despido de unos 920 trabajadores y marca el final de una de las empresas más reconocidas del sector automotor argentino.
La compañía pertenece a la familia Madanes Quintanilla y está encabezada por el empresario Javier Madanes, uno de los hombres más ricos de la Argentina. En un comunicado oficial, el grupo sostuvo que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”, en referencia a la drástica medida de clausurar la planta y discontinuar la producción.
Javier Madanes no solo controla Fate, sino también Aluar Aluminio Argentino, la principal productora de aluminio del país y la única con capacidad de fabricación primaria a gran escala. De acuerdo con estimaciones difundidas por la revista Forbes, el patrimonio personal de Madanes ronda los US$ 1.500 millones, mientras que el patrimonio familiar se ubica cerca de los US$ 590 millones, cifras que lo posicionan entre los empresarios más acaudalados del país.
El rol de Aluar y el peso del grupo Madanes
La planta de Aluar se encuentra en Puerto Madryn, Chubut, e incluye desde su creación la operación de la central hidroeléctrica de Futaleufú. A través de las sociedades Trelpa y Transpa, el grupo maneja además la transmisión de la energía desde la represa hasta el complejo industrial. Allí se producen más de 500.000 toneladas de aluminio por año, insumo clave para múltiples industrias estratégicas.
El aluminio que fabrica Aluar se utiliza en la producción de aviones, automóviles, trenes de alta velocidad, tanques, superestructuras de buques, bicicletas, envases para alimentos, latas de bebidas y sistemas de aberturas, entre muchos otros usos. Este control de la producción primaria de aluminio otorga al grupo Madanes Quintanilla una posición casi monopólica en el país.
Un grupo favorecido y bajo cuestionamientos
A lo largo de las últimas décadas, el conglomerado empresario encabezado por la familia Madanes Quintanilla se vio ampliamente beneficiado por políticas de industrialización sustitutiva, que incluyeron subsidios energéticos, créditos blandos y regímenes de promoción industrial. Estas condiciones contribuyeron a consolidar al grupo entre los más importantes del entramado económico argentino.
- Control de la principal productora de aluminio del país.
- Participación decisiva en cadenas industriales estratégicas.
- Histórico acceso a subsidios y financiamiento estatal.
Un informe del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) incluyó a los principales accionistas de la familia Madanes Quintanilla en los Panamá Papers, revelando la existencia de sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá, vinculadas a cuentas en Suiza.
Mientras avanza el cierre de Fate y se define el futuro laboral de casi mil familias en Virreyes, el foco vuelve a situarse sobre el peso del grupo Madanes en la estructura productiva del país, el alcance de sus beneficios históricos y las controversias que rodean a sus operaciones financieras internacionales.

