Gravier hace historia para el esquí alpino argentino

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El esquiador argentino Tiziano Gravier Mazza cerró su participación en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026 con una actuación que ya quedó registrada en la historia del deporte nacional. El representante argentino finalizó 28° en la prueba de Súper-G, el mejor resultado obtenido por el país en esta disciplina dentro del programa olímpico.
La marca alcanzada por Gravier supera el registro que se mantenía vigente desde Salt Lake City 2002, cuando Nicolás Arsel había logrado el 30° puesto en la misma especialidad. Con un tiempo de 1:29,06, el joven deportista de 23 años se metió entre los mejores treinta del mundo en una competencia de altísima exigencia, un hito para el esquí alpino argentino.
La prueba de Súper-G se llevó a cabo en Bormio, uno de los escenarios más exigentes del calendario invernal europeo, con un trazado técnico y una nieve cambiante que pusieron a prueba a todos los competidores. En ese contexto, el rendimiento de Gravier cobra aún mayor relevancia, al tratarse de un representante de un país sin tradición masiva en los deportes de nieve ni grandes infraestructuras de entrenamiento en alta montaña.
Desafío en el slalom y balance de los Juegos
Además de su participación en el Súper-G, Gravier decidió competir también en la prueba de slalom, una disciplina que no integra su especialidad principal, ya que en los últimos dos años se enfocó especialmente en gigante y súper gigante. Pese a ello, optó por aprovechar la oportunidad de sumar otra presencia olímpica y volver a representar a la Argentina en una prueba técnica.
La carrera de slalom estuvo marcada por las dificultades. En un trazado complejo y bajo condiciones de visibilidad reducida, un enganche en la zona media del recorrido lo dejó fuera de competencia, en una jornada con numerosas descalificaciones. La falta de margen de error en este tipo de pruebas quedó en evidencia, algo que el propio Gravier reconoció al analizar su actuación.
Autocrítica, aprendizaje y proyección a futuro
En diálogo con ESPN, el esquiador realizó un balance sincero de su paso por Milán-Cortina. “Hoy fue un día un poquito más complicado. Sabíamos cuando veníamos que mis disciplinas más fuertes son el gigante y súper gigante. El slalom lo habíamos dejado un poco de lado, pero vimos la oportunidad tremenda de competir en otra disciplina para representar al país y dijimos vamos igualmente. No hay margen de error en el slalom”, explicó.
Gravier también destacó que la visibilidad y los cambios en la nieve sumaron complejidad a la prueba técnica. Lejos de lamentarse, el deportista subrayó que la experiencia sirve como aprendizaje para los próximos desafíos internacionales. “No tengo nada de que arrepentirme y estoy contento en general con esta semana increíble”, aseguró.
- Mejor resultado argentino histórico en Súper-G olímpico (28° puesto).
- Tiempo de 1:29,06 en una de las pistas más exigentes del circuito.
- Participación adicional en slalom, pese a no ser su especialidad principal.
- Proyección de crecimiento para el esquí alpino argentino de alto nivel.
“Esto es recién el comienzo”, subrayó Gravier, quien agradeció el apoyo de su familia, del equipo de trabajo y de los hinchas argentinos que siguieron su participación en estos Juegos Olímpicos de Invierno.
El hijo de la exmodelo y empresaria Valeria Mazza cerró así una semana intensa, en la que combinó resultados deportivos, exposición mediática y la responsabilidad de ser una de las caras visibles del esquí argentino a nivel mundial. Su actuación abre el camino para nuevas generaciones de deportistas de nieve en el país y refuerza la idea de que, con planificación, apoyo y competencia internacional, la Argentina puede seguir ganando espacio en el mapa de los deportes invernales.

