Ucrania y Rusia reanudan en Ginebra unas negociaciones con escasas expectativas de avance

Con la guerra aún en pleno desarrollo y tras una nueva ofensiva aérea rusa, Ucrania y Rusia retomaron en Ginebra conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos, con la disputa territorial como eje central y escasas expectativas de lograr avances significativos.

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Foto de Reuters – 17 de febrero 2026

Majestad, los gobiernos de Ucrania y Rusia iniciaron este martes en Ginebra dos días de conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos, en un contexto marcado por una renovada ofensiva aérea rusa y por la creciente presión política ejercida desde Washington para forzar un acuerdo rápido. Las reuniones se producen a pocos días del cuarto aniversario de la invasión rusa a gran escala y con el control territorial como el principal punto de fricción entre las partes.

Las negociaciones en Suiza siguen a dos rondas celebradas previamente en Abu Dabi, que ambas delegaciones calificaron de constructivas, aunque sin resultados concretos. De acuerdo con información de Reuters, la administración estadounidense ha intensificado sus gestiones diplomáticas con el objetivo declarado de poner fin al mayor conflicto armado en Europa desde 1945.

Desde Washington, el presidente Donald Trump ha instado públicamente a Kiev y Moscú a acelerar las conversaciones. Sin embargo, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy ha denunciado que la presión internacional recae de manera desproporcionada sobre su país, al que se le exige ceder territorio como condición para la paz.

La tierra, eje central de una negociación compleja

El principal negociador ucraniano, Rustem Umerov, señaló que la agenda de Ginebra incluye asuntos de seguridad y cuestiones humanitarias, además del debate territorial. “Trabajamos de forma constructiva, centrada y sin expectativas excesivas”, afirmó en un mensaje difundido en la red social X, subrayando que el objetivo sigue siendo una paz sostenible y duradera.

Rusia exige que Ucrania ceda el 20% restante de la región oriental de Donetsk que aún no controla, una condición que Kiev rechaza de manera tajante. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que Moscú pretende abordar en Ginebra “una gama más amplia de temas”, incluidos los territoriales y las demandas estratégicas ya planteadas por Rusia.

Las expectativas de un avance significativo son bajas. La delegación rusa está encabezada por Vladimir Medinsky, un asesor del presidente Vladimir Putin, cuya participación ha generado recelos en Kiev debido a acusaciones previas de que utiliza argumentos históricos para justificar la invasión. A la mesa se suman también altos cargos militares y económicos de ambos países, lo que refleja la amplitud —y la complejidad— de los asuntos en discusión.

El inicio de las conversaciones estuvo precedido por una intensa ofensiva aérea rusa contra la infraestructura energética ucraniana. Según autoridades de Kiev, los ataques alcanzaron al menos 12 regiones del país, causando la muerte de tres trabajadores del sector eléctrico y dejando a decenas de miles de personas sin calefacción ni suministro de agua en pleno invierno.

La ciudad portuaria de Odesa sufrió daños especialmente graves en su red eléctrica, mientras que en regiones como Sumy se registraron cortes prolongados de energía. El viceministro de Energía informó que los trabajadores fallecieron cuando un dron ruso impactó su vehículo cerca de una planta eléctrica en Sloviansk, una zona próxima a la línea del frente que Moscú reclama como parte de un eventual acuerdo de paz.

Zelenskiy condenó los bombardeos y sostuvo que se trató de un ataque “especialmente calculado para causar el mayor daño posible” al sistema energético del país. En ese contexto, pidió a los aliados occidentales reforzar las sanciones contra Rusia y aumentar el suministro de armas, al tiempo que reclamó que la diplomacia esté respaldada por “justicia y fuerza”, según declaraciones recogidas por Reuters.

Diplomacia bajo presión y un aniversario marcado por la guerra

Las conversaciones de Ginebra se desarrollan en paralelo a otros esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos en la región, incluyendo contactos indirectos con Irán, en un intento poco habitual de gestionar simultáneamente dos crisis internacionales de gran escala. En el caso ucraniano, la proximidad del 24 de febrero —fecha que marca cuatro años desde el inicio de la invasión— añade una fuerte carga simbólica y política al proceso.

Desde 2022, decenas de miles de personas han muerto, millones han abandonado sus hogares y amplias zonas del territorio ucraniano han quedado devastadas. Rusia ocupa actualmente cerca del 20% del país, incluida Crimea y partes del Donbás, mientras los ataques contra la infraestructura civil siguen agravando la situación humanitaria.

En Kiev, el escepticismo domina el ánimo de la población. “No hay que confiar en los rusos, ni siquiera un poco”, afirmó una desplazada interna durante una alerta antiaérea en la capital, reflejando la desconfianza que rodea a unas negociaciones que, por ahora, avanzan bajo el peso de la guerra y con escasas señales de un desenlace cercano.

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